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miércoles, 14 de abril de 2010

De la desinformación a la abierta mentira


El pasado lunes doce el Vaticano dio a conocer una especie de manual dirigido a sus iglesias donde establece los pasos a seguir en los casos de denuncias de casos de abuso sexual por parte de sacerdotes y llama la atención que la instrucción es dar aviso a la policía y a las autoridades civiles lo que representa un importante e histórico avance toda vez que esta superstición religiosa organizada venía ejerciendo impúnemente una especie de fuero clerical al encubrir a los delincuentes dentro de su estructura. El vocero Tarcisio Bertone, y aquí la mosca en el arroz, pretendió relacionar a la pederastia con la homosexualidad más que con el celibato, ignorando que quienes abusan de menores son heterosexuales. Aquí en México la llamada "conferencia del episcopado mexicano" salió a "pedir perdón" por los abusos sexuales pero pretendió justificar la pederastia embrollándose en una explicación ambigua e incoherente refiriéndose a la "liberalidad" sexual de la sociedad y a la falta de educación sexual en hogares y escuelas, educación sexual que estos sujetos han anatemizado y a la que se han opuesto sistemáticamente. Como quiera que sea, los anquilosados cimientos de esta milenaria y oscurantista "institución" se estremecen. Renovarse o morir.









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martes, 6 de abril de 2010

COLUMNA INVITADA



Entre sotanas
Por Federico Reyes Heroles

Todo niño es símbolo de inocencia, de ingenuidad, de desconocimiento de los horrores de la vida. El abuso o peor aún la violación de un niño es una de las peores degradaciones del ser humano. El que abusa o viola a un menor padece de un severo trastorno, está enfermo, lo cual no justifica sus actos. La Iglesia Católica se encuentra hoy inmersa en un verdadero escándalo mundial y en un dilema ético sobre el cual todos debemos tener claridad.

Es la pederastia una depravación exclusiva de los medios religiosos, en particular de la Iglesia Católica. No es la respuesta. Se trata de una depravación universal que toca a países pobres y ricos, de todos los continentes y con culturas muy diversas. Sin embargo el actual desfile de horrores se ha presentado predominantemente en países desarrollados (Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia, Irlanda, Portugal, etcétera) o en vías de desarrollo como México. La pobreza no aparece como explicación. ¿Habrá pederastia en países pobres, en África? Por supuesto, pero parte de lo doloroso del caso es que el desarrollo, la educación, la información, no pudieron, ya no digamos suprimir, pero por lo menos controlar la incidencia. Son cientos de casos desde hace décadas.

Peor aún, el cristianismo es considerado una de las corrientes de pensamiento con mayores impactos civilizatorios. Todos los grandes tratadistas del pensamiento occidental como Arnold J. Toynbee o Norbert Elias, por citar a un par, atraviesan por el necesario registro del pensamiento cristiano. El efecto del cristianismo en la concepción de igualdad del ser humano y en las reivindicaciones de derechos innatos es innegable. Las confrontaciones que esa visión del mundo trajo en capítulos históricos tan complejos como la conquista siguen siendo apasionantes. De pronto es en el seno de la principal institución cristiana, por el número de sus seguidores, donde aparecen los casos de barbarie que hoy tienen al orbe conmocionado. Por cierto no soy creyente y por lo tanto no mantengo relación con ninguna iglesia.

Algunas personas han tratado de explicar ese horror, la pederastia, aludiendo al celibato como condición provocadora. Luis de la Barreda, el brillante jurista, ha argumentado sólida y limpiamente. El degenerado de Marcial Maciel tuvo varias esposas o lo que hayan sido y eso no frenó su depravación. De la Barreda nos da otro argumento, en Alemania, único país con seguimiento puntual de las denuncias por ese crimen, sólo el 0.04 por ciento de los casos involucra a curas (La Razón, 02-04-2010). Pero entonces, ¿cómo explicar la concentración de casos? Ahora sí comienza la tragedia. Pederastas ha habido y habrá. El problema es quién les da cobijo, quién los protege, quién oculta el horror por cuidar otros intereses. He allí la infamia mayor.

Ya no son uno o dos casos aislados, estamos frente a un encadenamiento de ocultamientos que va desde los niveles más bajos hasta la Santa Sede. No es que se hayan conocido unos a otros, que hubieran fraguado un complot no, es algo aún más grave. Estamos frente a una jerarquía de valores perfectamente estructurada y milenaria. No hubo una convención para ocultar o defender a los pederastas, no la necesitaron. Cada jerarca eclesiástico, ya sea en Boston o en Londres o Dublín o en Ciudad de México reaccionó con el mismo principio rector: primero va la iglesia, después el derecho de los estados y, finalmente, las víctimas. El eje del pensamiento es el más burdo corporativismo que pisotea los derechos individuales con la meta de protección del conglomerado y de conservación del poder. No es que se haya descubierto a 10, 20 o mil pederastas en una institución de millones. Es aún más grave, quedó desnuda una forma de leer la vida: primero va la iglesia, la corporación, el interés grupal y después la defensa del individuo, del ser humano.

El letargo en las reacciones del Vaticano y hasta del arzobispo primado de México exhibe el frío cálculo en defensa de la institución. Que nadie se llame a engaño, primero va su iglesia, van ellos, después vienen los demás, los seres humanos comunes y corrientes que fueron violados o sometidos a vejaciones e infamias, esos que podrían ser nuestros hermanos o hijos. Ése es el dilema que enfrentó Wojtyla y que resolvió a favor de la iglesia. Es el mismo que encara Ratzinger, la defensa de su corporación, de sus burocracias, de los ingresos de los que viven o una actitud de principios universales en los cuales la pederastia, por lo visto no sobra decirlo, no cabe.

No se trata entonces de una o muchas historias de depravación. Se trata en todo caso de una historia de ocultamiento institucional, como ocurrió con el Holocausto con Pío XII: supieron, lo sabían y lo ocultaron para proteger a su corporación. Entre las sotanas había algo más que un pene excitado, entre las sotanas hubo complicidad inhumana, hubo sometimiento de lo menor, el ser humano, frente lo mayor, la corporación autodesignada para redimir al hombre. Amén.













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sábado, 3 de abril de 2010

COLUMNA INVITADA


Juan Pablo
Por Sergio Sarmiento

"Mucha gente sinceramente no quiere ser santa, y es probable que algunos que logran o aspiran a la santidad nunca hayan tenido mucha tentación de ser seres humanos".

George Orwell


Ayer se cumplieron cinco años de la muerte del papa Juan Pablo II. Cuando falleció el 2 de abril de 2005 la multitud reunida en la plaza de San Pedro empezó a corear el lema "Santo subito". La exigencia era que el Vaticano procediera con rapidez a beatificar y canonizar al papa que dirigió la Iglesia Católica durante 26 años, del 16 de octubre de 1978 hasta su muerte.

Durante un tiempo pareció que el gran obstáculo para la beatificación y la canonización de Juan Pablo sería la comprobación de un milagro, requisito que el Vaticano establece para conceder estas dignidades. Otros problemas, sin embargo, están empezando a surgir. Quizá el más notable es el hecho de que durante el pontificado de Juan Pablo se registró un gran número de escándalos sexuales en la Iglesia, uno de los cuales fue el del padre Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo.

Puede argumentarse que el papa no tiene por qué ser responsable de las faltas personales de un sacerdote. Algunas organizaciones que buscan indemnizaciones pecuniarias, sin embargo, afirman que el Vaticano realizó un encubrimiento sistemático de las acusaciones por pederastia en contra de sacerdotes en el periodo en el que Juan Pablo fue cabeza formal de la Iglesia.

Más concreta es la acusación de que Wojtyla impidió la investigación sobre el padre Maciel. Después de que se presentaron las acusaciones en contra del fundador de la Legión de Cristo, y las víctimas y otros preguntaban por qué el Vaticano no iniciaba una investigación, la respuesta era que esto se debía a que Maciel era muy cercano al corazón del papa.

Maciel y Wojtyla se conocieron, efectivamente, décadas antes del pontificado y tuvieron una relación estrecha y afectuosa. La gran pregunta es si Juan Pablo como papa simplemente se negó a escuchar cualquier información en contra de Maciel o si, conociendo las acusaciones, prefirió ocultarlas.

Sabemos que el cardenal Joseph Ratzinger, cuando era cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe durante el pontificado de Juan Pablo, tuvo acceso a las acusaciones y a los expedientes sobre el caso. Un año después de que llegó al papado ordenó al padre Maciel abandonar la vida pública y dedicarse a una existencia de contemplación y rezos. Inició también una investigación de la Legión de Cristo, organización que ha hecho un reconocimiento público de las faltas cometidas por Maciel.

No hay duda del carisma personal que tuvo Juan Pablo II. Su simpatía, los viajes incansables y su cercanía con la gente le dieron al pontificado un sentido que éste no ofrecía desde los tiempos de Juan XXIII. El cariño de los fieles se tradujo en la exigencia de muchos de beatificar y canonizar al papa lo antes posible.

Este proceso obliga a comprobar un milagro realizado por el candidato a la canonización. En el caso de Juan Pablo II se ha argumentado que la cura de una monja francesa del mal de Parkinson es el milagro que se busca. Pero como ocurre en todos estos casos, hay dudas muy serias de si realmente esta curación resulta un milagro. Parece ilógico que para ser santo haya que demostrar que se han violado las reglas que Dios le habría impuesto al universo.

Hoy en día, sin embargo, la gran duda sobre Juan Pablo no tiene que ver con este supuesto milagro sino con las razones que lo llevaron a evitar que se investigaran las acciones del padre Maciel cuando había un número importante de acusaciones en su contra





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jueves, 1 de abril de 2010

Judas


El "Maestro" llamó aparte al más amado de sus apóstoles una vez que el resto dormía. Ahí, en medio de la bruma espesa que oscurecía aun más la oscura noche de Getsemaní, el nazareno miró fijamente a los ojos del Iscariote...
-Judas, mi bien amado, sólo tú podrás cumplir con esta misión, no hay otro entre los doce a quien pueda yo hacerle esta petición...
-pero Maestro- replicó el aludido con angustia, -lo que me pides es imposible-
-nada es imposible si es la voluntad de mi Padre, Judas mi bien amado, es menester que perezca en la cruz a fin de que la profecía tenga debido cumplimiento...-
-¡pero señor!-
-¡Judas!, no hay tiempo que perder, habrás de ir con las autoridades del Sanhedrín y revelarles mi paradero; la guardia romana me prenderá y seré llevado al suplicio y a la muerte como está profetizado...¡Judas!, no me traiciones, júrame que lo harás...

el Iscariote no levantó el rostro para no dejar ver el profuso llanto que le anegaba, únicamente asintió lentamente, resignado y se acercó a su amado Maestro; dándole un beso en la mejilla se volvió y emprendió el camino a Jerusalém. A lo lejos volvió a escuchar la voz del bienamado Maestro: -¡Judas, no me traiciones...!

ALFONSO ROMERO



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miércoles, 24 de marzo de 2010

Pedir perdón.








El pasado domingo veinte el Vaticano divulgó una "carta pastoral" que el líder de los católicos dirige a las víctimas de abuso sexual cometidos en Irlanda durante seis décadas. En lugar de ofrecer y comenzar a instrumentar medidas para que los responsables paguen por sus delitos, Ratzinger pone énfasis en el trabajo interior de los curas para no caer en la tentación. Nada sobre las víctimas en otros países del mundo, nada sobre la destitución del "cardenal" Sean Brady, encubridor de estos crímenes. El propio Ratzinger durante su arzobispado en Alemania y tiempo después al frente de la Congregación para la defensa de la fe, fue un encubridor de pederastas. Quien comete monstruosidades puede ser exhibido como eso, como un mounstro.

ALFONSO ROMERO












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martes, 2 de marzo de 2010

LOS TEXTÍCULOS DE DIOS - El Mundo

El mudo

(Mario Sánchez)

Si dios fue, habría de ser, es, ha de ser, será, fuera, habría sido… mudo[1], sin palabra alguna dispuesta a pronunciarse con claridad, mero balbuceo, el Antiguo Testamento comenzaría y terminaría más o menos así:

“En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra no tenía forma ni contenía nada; negra oscuridad cubría la faz del abismo y el espíritu de Dios se cernía sobre las aguas.

“Y Dios dijo:” mjujujumna, mm, memmmeme-juju, mne mne mgsa, mujugrgr-nragmm.

Y entonces nos hubiésemos ahorrado todo el teatrito que le sigue.



[1] Disculpe usted el exceso de conjugaciones, es para dejar en claro la omnisciencia verbal, la acción sin tiempo o en todo tiempo y simultánea.




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martes, 23 de febrero de 2010

COLUMNA INVITADA

Por Marcela Gómez Salce

Periódico MILENIO

La verdad de la religión, mi estimado, descansa en su misma oscuridad. Indudable que algo debe estar podrido en el interior de los legionarios (con minúsculas) de Cristo para que estén en el mood de andar vendiendo el arrepentimiento, el abatimiento, el remordimiento y la pesadumbre por todos los imperdonables abusos cometidos por su fundador Marcial Maciel, quien salió con la lindura de tener mujeres, familias, hijos, sin contar con su execrable lista de violaciones contra cientos de personas que se atrevieron a denunciarlo pagando las severas consecuencias.

Ahora resulta que esta legión de muchachazos con sotana difundieron en un comunicado la palabrería de su secretario general Evaristo Sada durante el encuentro whatever de familia y juventud señalando que ahora que conocemos las cosas negativas, me duele mucho constatarlo, me duele por las personas que han sufrido, me duele que se haya provocado desprestigio al sacerdocio católico.

Chingón.

Estos genios de la mercadotecnia($) católica apenas se están dando cuenta y conociendo las cosas negativas de las barbaridades de su fundador, olvidando que cuando la lacra de Dios vivía y las víctimas se atrevieron a denunciar, la cadena (del retrete) de amenazas, presiones y mensajes no se hizo esperar, desencadenando una cascada de maniobras para desacreditar las escalofriantes versiones de un enfermo que durante años gozó de la impunidad y el cobijo de la iglesia católica (of course, ídem) del Papa Juan Pablo II y de las tan acreditadas sotanas mexicanas.

Aunque el verdadero quid de fondo de este descubrimiento del hilo negro, my friend, fueron las formas de Benedicto XVI, quien ha empujado una investigación mundial para tener completa la radiografía y cuyos resultados no tardan en pararle los pelos de punta. Eso sumado al misil vaticano que, literalmente, le tiró los dientes a los sacerdotes irlandeses por uno de los peores escándalos de abusos y violaciones que siguen ensombreciendo la divina luz de Roma…

Si bien México, amable lector, no canta mal las rancheras. Sobre todo cuando sus faldas largas jugaron un rol fundamental en el encubrimiento del engendro Maciel, sobresaliendo el apoyo de Norberto Rivera, poderoso jerarca católico que gusta del buen vestir y del buen comer. Como cándido dato habría que preguntarle al cardenal el atractivo intercambio de palabras con una atractiva comensal, en uno de esos notorios cumpleaños donde se junta la fauna (¡¿y flora?!) de la clase política, sobre el tipo de calzado que lucía este príncipe de la iglesia.

Ahí donde le espetaron, ante la cara de what?! del marido (Ave María Purísimaaaaaa), que era imperdonable el lujo de los zapatitos en su figura que debería mostrar, digamos, un poquito de sencillez, sobriedad y... austeridad.

Cualidades que, estará de acuerdo, no están en el estupendo código católico del surrealismo mexicano al que le cae (go figure) del cielo el sugestivo caso del sacerdote ejecutado, porque fue una ejecución, de José Luis Parra, quien era vicario del Sagrario Metropolitano y uno de los operadores de… ¡adivinó usted!, Norberto Rivera Carrera.

El extraordinario caso desencadenó que algunas falditas largas presionaran al mexiquense Enrique Peña Nieto, ya que en su tierra sembraron, no, no... abandonaron la camioneta que supuestamente se iban a robar. El detallín, mi estimado, es que se hizo la simpática intentona de que el asunto lo investigara la procuraduría mexiquense —que trae algunos problemitas domésticos— y así tripular la información, que incluye la del testigo que hoy espera arraigo, my friend, por sus singulares contradicciones, Ulises Amado Almicar.

El mismo, que junto a quien disparó son claves en esta celestial tenebra que pudiera tener ingredientes ideales para un escándalo de Best seller. Sexo, poder, religión, traición y dinero…

¿Le atrae el divino coctelito...?












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domingo, 21 de febrero de 2010

¿Orden cronológico?


Escultura del artista madrileño Eugenio Merino que ha provocado las protestas de la embajada Israelí en España. Nos preguntamos, más allá del pretendido "ecumenismo" aducido por el artista, si el orden de los personajes (rabino, sacerdote y musulmán de arriba a abajo) es estrictamente cronológico.





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domingo, 24 de enero de 2010

COLUMNA INVITADA


Por Luis Gonzáles de Alba
Publicada en el periódico MILENIO

Vivimos tiempos de creencias extraordinarias: la gente cree a pie juntillas en un gigantesco hombre patón del que sólo se tiene la foto de una sombra entre árboles de una montaña, en un monstruo acuático cuya foto fue hecha con un juguete de 30 centímetros, reconocieron los bromistas; el chupacabras sigue dando para documentales en canales antes serios, la Virgen de Guadalupe se sigue apareciendo en tinacos manchados y bajo puentes de carreteras.

Pero también vivimos negaciones extraordinarias: el sida no existe. El sida, señoras y señores, no es sino resultado de la pérfida combinación de alcohol, drogas, orgías, desenfrenos, sexo y sudor que se paga con merecidas lágrimas. El aumento de casos en mujeres casadas, los miles de bebés con sida de nacimiento, antes de que se arrojen a la promiscuidad, y, sobre todo, la súbita detención de las muertes a partir de nuevos antirretrovirales desde 1994, es una perversa manipulación de consorcios médicos, dicen.

Como el fraude que nadie sabe explicar cómo y cuándo se cometió contra el candidato presidencial del PRD, sin tocar ni perjudicar a sus candidatos a senadores y diputados, así de claro es que el sida no existe.

Una prueba irrefutable de la eficacia de un medicamento, lo sabe quien haya pedido un remedio en una farmacia, es que la enfermedad cede. La prueba de la relación causa-efecto entre el retrovirus denominado VIH y el síndrome conocido como sida, con su abatimiento de las defensas corporales, fue la eficacia del primer medicamento: el AZT. Enfermos terminales recuperaron peso y volvieron a sus trabajos (porque, para asombro de los negacionistas, resulta de que trabajan). Al año todos habían recaído. La conclusión no fue “el sida no existe”, sino “el remedio falló” y la explicación nos la ofrecen todos los antibióticos: al descubrir la penicilina, nada se le resistía. Hoy está casi olvidada.

Pero los negacionistas no son simplemente ridículos esperpentos como los que afirman que ningún cohete ha logrado salir de la atmósfera terrestre (y son millares, con pruebas de cómo las potencias nos engañan, pero sin respuesta para el porqué). Los negacionistas del sida han causado, con la suspensión de los tratamientos, unas 330 mil muertes nada más en Sudáfrica.

En Aids and Behavior, Myron Essex y Pride Chigwedere, de la Harvard School of Publica Health AIDS Iniciative, hacen cuentas a los negacionistas. Los llamados “cocteles triples”, combinaciones de tres, en ocasiones más, antirretrovirales, han detenido la tasa de mortalidad y convertido el sida en una enfermedad crónica, como la diabetes. Los datos están disponibles en todos los países, en reportes como la segunda edición de 25 años de sida en México. Logros, desaciertos y retos, a cargo de José Ángel Córdova Villalobos, Samuel Ponce de León y José Luis Valdespino.

Son casi 500 páginas tamaño carta, donde unos 40 autores dan cuenta de la enfermedad y, sobre todo, de su detención: el sida en mujeres, en jóvenes, en recién nacidos. Los medicamentos, disponibles en servicios públicos y hasta en el Seguro Popular, han logrado que la pandemia amaine. Que las tasas de mortalidad se hayan reducido de forma drástica no conmueve a los negacionistas. Como a los creyentes en el fraude del 2006, los mueve su fe. Y ya sabemos que la calidad de la fe se prueba por su resistencia a los datos más abrumadores: no hay terremoto en país de pobreza extrema que cancele la fe en un Dios de infinito amor.

“Los negacionistas refutan que el VIH cause el SIDA, que los fármacos antirretrovirales sean útiles, y, por último, que millones de personas en el mundo entero hayan muerto de sida. Los negacionistas del sida son un creciente movimiento que tiene considerable visibilidad en la Internet. A pesar de sus puntos de vista, se estima que del año 2000 al 2005, al menos 330 mil sudafricanos murieron prematuramente y 35 mil bebés fueron infectados con VIH como resultado de la decisión tomada por el ex presidente Thabo Mbeki de retirar los fármacos antirretrovirales, basándose en opiniones de negacionistas estadunidenses”, señalan los autores en AIDS and Behavior.

Essex y Chigwedere señalan los potentes efectos de los tratamientos anti VIH y cómo se perdieron oportunidades en Sudáfrica por atender un completo sinsentido, “responden los argumentos de los negacionistas del sida con robusta evidencia científica.” Pero, como lo sabemos quienes hemos intentado pedir fundamentos a los que trompetean el fraude del 2006, nada se puede hacer contra una fe bien consolidada.

“Hay necesidad de honestidad y revisión por pares en situaciones que impactan las políticas de salud pública. Cuando el negacionismo del sida entra a la práctica de la salud pública, las consecuencias son trágicas.”











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martes, 19 de enero de 2010

Ni los animales


Antonio Chedraoui quien en el rentable negocio de la superstición trabaja como arzobispo de la iglesia ortodoxa tiene desde hace años la costumbre de celebrar su cumpleaños convocando a conspicuas personalidades del mundo político y empresarial mexicano. El pasado domingo diecisiete se llevó a cabo la celebración anual y el sujeto de marras dijo que la homosexualidad es una práctica que ni los animales realizan. Aparte de homófobo es ignorante toda vez que está perfectamente documentada la homosexualidad en numerosas especies animales. Lo que definitivamente los animales no hacen, nunca han hecho ni harán es decir estupideces.



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miércoles, 13 de enero de 2010

¿Cómo tomarlos en serio?

Mientras el mundo consternado se organiza para ayudar al más pobre de los países latinoamericanos, Haití, que comparte con República Dominicana la isla de Guahananí (la misma que Cristóbal Colón denominara San Salvador, primera tierra avistada en medio del motín que por poco aborta su aventura)ante el terrible terremoto que lo ha devastado causando muerte y dolor, un sujeto que se hace llamar "predicador evangelista" de nombre Pat Roberston afirma en televisión que Haití paga el precio de haber "pactado con el diablo" a cambio de su independencia de los galos. Dios (lo escribo con mayúscula sólo porque antes hay un punto) aplasta niños, mujeres y ancianos para castigar pactos de sus antecesores de hace más de trescientos años, para que aprendan.




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jueves, 7 de enero de 2010

Homosexualidad



Aquí en la Ciudad de México se debate no sin virulencia acerca de la recientemente aprobada ley que universaliza el derecho al matrimonio entre personas del mismo género y les permite además adoptar. Hoy organzaciones religiosas han solicitado a la PGR promover la inconstitucionalidad de dicha ley argumentando que viola el artículo 4 de nuestra Carta Magna. No hay que tomarse muchas molestias para en un click consultarla y ver que ese artículo establece únicamente que hombre y mujer son iguales ante la ley. El derecho al matrimonio se había negado históricamente a la comunidad homosexual en abierta discriminación por orientación sexual. Asumir además que las parejas homosexuales que adopten dañarán a sus adoptados es un prejuicio homófobo inaceptable. Son muchos más los padres y madres heterosexuales y biológicos que maltratan y/o abusan de sus hijos engendrados.

ALFONSO ROMERO







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domingo, 3 de enero de 2010

Inspiración divina






COLUMNA INVITADA
LUIS GONZÁLEZ DE ALBA

Hace algunos años escribí que no uno de los Padres de la Iglesia, sino el Padre, Santo Tomás de Aquino, admitía en su monumental Summa Theologica el aborto hasta los 90 días porque es entonces cuando Dios insufla el alma humana en un cuerpo animal. Recibí una cordial advertencia de un amigo antiabortista-en-el-caso-que-sea: Carlos Castillo Peraza. Decía en resumen: Le haces trampa al santo porque él no supo de embriología lo que ahora tú y yo sabemos.

En efecto, el pilar del catolicismo no supo de células ni menos aún de óvulos y espermatozoides. Cierto, pero ¿no habló inspirado por el Espíritu Santo? Aquino, siguiendo a Aristóteles, toma del Filósofo la idea de un progreso hacia la humanización del feto: es vida vegetal, luego animal y por último, con el enalmamiento del feto es vida humana. “Aquino sigue a Aristóteles cuando dice que el alma racional es infundida a los 40 días en varones y a los 90 días en mujeres”, J. Haldane y P. Lee: “Aquinas and Human Ensoulment”.

Contra la postura católica actual, compartida por la derecha, que sostiene la fertilización como el instante en que hay un humano y el aborto es, por tanto, homicidio, la embriología presenta el problema de los gemelos, trillizos, cuatrillizos, etc., cuyos embriones tardan dieciséis días en distinguirse. ¿Cómo resuelven, jerarquía católica y derecha, el asunto del alma? Si al instante de la concepción el óvulo recibió un alma, pero es aún totipotencial (puede producir gemelos idénticos o no), ¿cómo se reparten el alma sextillizos monozigóticos? Así: Dios infunde seis almas a los 16 días, antes no hay alma y, no habiéndola, no hay un humano.

Es un argumento sólido para creyentes. ¿Y los que no lo somos? Quedamos peor. Todo plazo de tipo médico, moral y legal pueden ser refutado. Pero, como en otras ocasiones, ruego a quienes apoyamos el derecho a la libre elección, no emplear el falaz argumento: “Es mi cuerpo y si quiero me corto el feto como me corto un dedo.”

Mi ruego va en el sentido de defender la libre elección de la maternidad que, con semejante simpleza, cae por tierra de una sola patada: no es tu cuerpo. Y no lo dice la religión ni la ley, lo dice la genética, un análisis de laboratorio: todas y cada una de las células de nuestro cuerpo tienen firma, el genoma, nuestros genes se encuentran repetidos en todas y cada una de nuestra células con pavorosa redundancia: con células de piel, riñón y hasta de útero es posible identificar si vienen de la misma persona.

No así con una célula del feto en el útero: es otro genoma, lo irriga otro sistema circulatorio (la sangre de la madre no se mezcla, aprendimos algunos en secundaria), tiene otro sistema nervioso. Es otra persona porque lleva, en cada una de sus células, otra firma genética. Lo dice un laboratorio.

La ciencia ha buscado un límite en la neurología: si la muerte se declara por el cese completo de la actividad cerebral, podemos definir la vida como el inicio de la actividad cerebral. Antes de eso no hay vida humana, ni siquiera animal, es vegetativa. A eso respondió con humor Paco Calderón, opuesto al aborto en cualquier momento: una semilla no es un árbol, pero regada y en tierra fértil, lo será. Luego, como dirían los Beatles: Let it be. Hay, como se ve, una petición de principio: agua, tierra fértil y, añado, ausencia de una chiva que se coma el retoño.

Volver al Padre de la Iglesia permite, a quienes no somos creyentes ni nos preguntamos sobre la llegada del alma al cuerpo, puesto que las almas no existen, poner en evidencia la involución del pensamiento católico al respecto.

La “hominización retrasada”, propuesta por Aquino, afirma que el feto recibe un alma vegetativa, luego una sensible o animal y por último la racional, que destruye las anteriores. En 1312, el Concilio de Viena (asistido por el Espíritu Santo, como todo concilio) hizo suya la propuesta de Aquino.

Así pues, la Iglesia católica ha modificado su opinión a la luz de la embriología moderna. Lo cual es semejante a enviar bulas de excomunión por correo electrónico: tomar de la ciencia, que siempre ha atacado, lo que le conviene.

Por eso, siguiendo el método aquiniano en la Summa (objeciones y respuestas en primera persona), lo planteo así:

Artículo: el más grande Padre de la Iglesia propone que el feto no tiene alma hasta los 40 ó 90 días, y siendo el humano la suma de alma y cuerpo, no es humano sino animal el día 89. De ahí concluye que el aborto es pecado, pero no homicidio.

Objeción: Tomás de Aquino, denominado el Doctor Angélico, ignoraba lo que sabemos ahora sobre embriología.

Respondo que: los Padres de la Iglesia no basaron sus eternas enseñanzas en la ciencia, sino en la Revelación. Por eso lo que enseñan es válido para siempre. Y dice Aquino: “Es luego herético decir que el alma humana se transmite con el semen” (Summa Theologica, Parte Primera, Cuestión 118, Artículo 2, Respuesta).






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lunes, 28 de diciembre de 2009

Y ¿ a qué no se ha opuesto la iglesia católica?

COLUMNA PUBLICADA HOY POR EL PERIÓDICO MEXICANO "MILENIO"
Por Luis González de Alba

¿Pues qué esperaban? Con la aprobación en el DF del matrimonio entre personas del mismo sexo —que no hace sino restablecer la igualdad de todos los mexicanos ante la ley, garantizada en su Artículo 1 por la Constitución— la Iglesia católica manifestó su inmediato rechazo.

Pero, ¿a qué no se ha opuesto la Iglesia romana y sus hijas protestantes? En la Edad Media estuvo contra el inicio del capitalismo al convertir en pecado el cobro de intereses por dinero prestado. Con lo cual retrasó la caída de los regímenes feudales y su reemplazo por economías burguesas; además, hizo de los judíos los banqueros de Europa ya que los cristianos se iban al infierno por prestar a rédito.

Cuando el Renacimiento rescató del mundo clásico la idea de un planeta redondo, todas las iglesias cristianas armaron revuelo y quemaron por herejes a los que eso afirmaran; que además de ser redondo, el mundo gira sobre sí mismo y en torno al Sol produjo otra horneada de chamuscados, Galileo la libró con prisión domiciliaria perpetua. Darwin guardó por treinta años sus ideas acerca del origen de las especies por acción de la selección natural ante el temor a la muy cristiana y apostólica iglesia de Inglaterra.

Los curas se oponen a toda sexualidad que no tenga por finalidad la procreación, aun entre hombre y mujer y hasta sin mujer pues tampoco va al Paraíso quien se hace una puñeta, puñetita, puñetota, puñetilla y es pecado de lujuria pensar en lo que produzca placer erótico. Ya lo dijo el feroz San Pablo: No irán al Cielo ni los fornicarios, ni los adúlteros, “ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” Muchísimo menos los que “se echan con varones”, por lo cual debemos suponer que no debe uno echarse, sino coger de pie para conseguir ese horror de la vida eterna en el Cielo.

Luego de mil años de oscuridad, contados a partir del ascenso al poder de los cristianos y su destrucción de la ciencia y el arte clásicos, el Renacimiento comenzó en Italia una lenta y riesgosa recuperación del mundo greco-romano. El arte tuvo menos dificultades, pero la ciencia debió enfrentar la persecución de los clérigos. En el siglo XVIII se pusieron las bases de la Ilustración, que nos daría la separación de iglesias y estados, el laicismo, la educación universal, los Derechos Humanos y, sobre todo, la igualdad ante la ley para todos los seres humanos.

Pero contra todo eso guerreó el cristianismo. Los papas, reyes de los Estados Pontificios cuya capital era Roma, en pleno 1860 todavía conducían ejércitos en batallas por fronteras y por defensa de mercados. Con ejércitos se opusieron a Garibaldi, que había emprendido la unificación de Italia, y el nuevo país debió tener por primera capital a Milán porque los ejércitos papales aún resistían en Roma.

Vencieron las ideas de la Ilustración y por eso este artículo resulta publicable. Pero las hogueras no se han apagado y los obispos soplan los rescoldos. Nadie afecta más la institución del matrimonio que quien no se casa, como los señores curas y obispos. Al prescindir del matrimonio y no fundar una familia afectan, de igual manera, la institución familiar.

Frente al matrimonio entre hombre y mujer, el que se celebra entre personas del mismo sexo ofrece una garantía a la sociedad: nadie se casará por obligación social y familiar, nadie que no se ame y sólo encubra un embarazo previo, como ocurre en tantísimos enlaces heterosexuales con vestido blanco y azahares para la embarazada que el novio abandonará en cuanto pueda salir corriendo.

La Iglesia predica la eternidad del matrimonio mientras divorcia a Vicente Fox y a Martita: el caso más oprobioso de cinismo clerical. El “orden instituido por Dios desde la creación del mundo”, según el cardenal Rivera, hace excepciones por teléfono rojo entre Dios y el cardenal, aunque afecte a dos familias. En cambio, nada afecta a terceros que dos personas que se aman, y son del mismo sexo, legalicen su unión que jamás estará dictada por la obligación de responder a un embarazo no deseado.




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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Matrimonio y adopción







COLUMNA INVITADA

Matrimonio gay
Por Sergio Sarmiento

"Tal perversión no es más que soberbia".

Cardenal Norberto Rivera


Es muy común que los regímenes autoritarios violen los derechos de las minorías sólo porque hacerlo resulta popular entre las mayorías. Mantener la prohibición al matrimonio entre homosexuales es una posición popular porque la mayoría de los mexicanos no son homosexuales y piensan que esta preferencia es una perversión. La pregunta correcta que se debe hacer una sociedad moderna, sin embargo, no es si la gente está de acuerdo con el matrimonio entre homosexuales, sino si éste genera algún daño a terceras personas. Y la respuesta es que no.

Ante la ausencia de daños a terceros, no tiene sentido mantener la prohibición sobre los matrimonios entre homosexuales. El gobierno no debe tener el poder de obligar a una persona a contraer matrimonio, pero tampoco el de impedir que dos personas lo hagan sólo porque son del mismo sexo. El matrimonio es un simple contrato civil que implica el compromiso de mantener una relación duradera con ciertos derechos y obligaciones. La Iglesia tiene, por supuesto, derecho de restringir los matrimonios religiosos, pero un Estado laico no tiene por qué asumir como propias las posiciones de la Iglesia.

Más controvertido puede ser el tema de la adopción de niños por parejas homosexuales. Si hubiera alguna indicación de que estas adopciones generan daños psicológicos o físicos a los niños, podría uno entender la resistencia. Sin embargo, no hay ninguna señal en ese sentido. De hecho, la poca información confiable sobre el tema que he podido ver sugiere que los hogares homosexuales son tan buenos, respetuosos y estables como los heterosexuales, y con frecuencia mejores.

Muchos niños y niñas crecen en hogares heterosexuales bajo abusos constantes. También hay casos de abuso de niños por sacerdotes o maestros. Pero eso no hace que prohibamos la adopción de niños por parejas heterosexuales o el contacto de niños con sacerdotes o maestros. Lo que castigamos son los abusos mismos, sin discriminar a grupos de personas por los abusos que pueda haber cometido algún individuo. El mismo criterio debe existir en el caso de las parejas homosexuales que quieran adoptar un niño.

Estoy convencido de que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal ha hecho lo correcto al aceptar no sólo el matrimonio entre homosexuales sino el derecho a adoptar a niños, el cual no estaba restringido hasta ahora en el código civil del Distrito Federal o de ningún lugar de la República.

El matrimonio debe ser una relación a la que entran los miembros de una pareja de forma consensual porque desean compartir su vida. Que el gobierno quiera impedirlo por razones moralistas, porque piensa que la única relación correcta es la que establece la Iglesia Católica, es una medida autoritaria que viola los derechos individuales de una minoría.

Hasta donde sabemos, la homosexualidad es una inclinación amorosa que ha existido desde el principio de la humanidad. Algunos de los personajes más brillantes de la historia, desde Sócrates hasta Oscar Wilde pasando por Miguel Ángel y Leonardo da Vinci, han sido homosexuales. Muchos más lo han sido sin que se supiera debido a la discriminación que podían sufrir por su preferencia sexual. Los moralistas no pueden seguir insistiendo en que las relaciones homosexuales no son una parte natural de las comunidades humanas.

Si las parejas estables de homosexuales quieren contraer matrimonio, no hay por qué prohibirlo. Y si quieren adoptar niños, tampoco veo razón para impedirlo.










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lunes, 21 de diciembre de 2009

De derechos y perversiones.


Finalmente en la Ciudad de México los legisladores locales aprobaron los matrimonios entre personas del mismo género y no sólo ello sino que aprobaron que tales parejas puedan adoptar, en concordancia con una visión progresista ajena a dogmas religiosos toda vez que nuestro país es un Estado laico y en congruencia con mumerosos países que ya contaban con esta reivindicación. Nuestra Constitución Política establece en sus garantías individuales que ninguna persona puede ser dsicriminada por el color de su piel, su condición social o económica, sus creencias o su orientación sexual, y a la comunidad homosexual se le había negado el derecho al matrimonio en abierta discriminación. La superstición religiosa organizada conocida como "iglesia católica" en voz del señor Norberto Ribera que en la jerarquía de esa organización ocupa el puesto de "cardenal" ha dicho el día de hoy:

"Esta ley ha abierto las puertas a una perversa posibilidad para que estas parejas puedan adoptar a niños inocentes, a quienes no se les respetará el derecho a tener una familia constituida por una madre y un padre, con los consecuentes daños psicológicos y morales que provocará tal injusticia y arbitrariedad".

Más perverso es que parejas heterosexuales que procrean hijos biológicos les brinden un ambiente de desaveniencia y hasta de violencia que los marcará para toda la vida. Más perverso es que padres biológicos abusen sexualmente de sus hijas y aun de sus hijos varones siendo ellos heterosexuales. Más, pero mucho más perverso es que esa organización religiosa que lucra con la superstición y la ignorancia encubra los abusos sexuales contra menores que sus miembros han cometido y siguen cometiendo por todo el mundo en defensa de un contranatura celibato.

ALFONSO ROMERO






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lunes, 14 de diciembre de 2009

Derecho al matrimonio.


En nuestro país México, en su Ciudad Capital, se votará la próxima semana si se autorizan las bodas entre individuos del mismo género con altas probabilidades de ser aprobadas. Las voces intolerantes de siempre empezando por la "jerarquía" de la superstición católica aduce que esa medida atenta contra la familia ya que las parejas homosexuales no pueden procrear y se oponen a que esas parejas adopten y crien. Hay parejas heterosexuales que deciden no procrear, ¿atentan contra la familia?; hay parejas heterosexuales que teniendo hijos, viven en un ambiente de permanente desaveniencia y hasta violencia dañando severamente a los niños al tiempo que hay parejas homosexuales que educan a sus hijos adoptivos en perfecta armonía y valores. Por otro lado, la orientación sexual no es algo que se aprenda o se contagie. ¿Por qué razón si no entonces, todos o casi todos los homosexuales nacieron y fueron criados en el seno de familias heterosexuales, en sociedades mayoritariamente heterosexuales y no los "convencieron"?. Aplaudimos a nuestros legisladores en la Ciudad de México que con ánimo progresista y ajenos a dogmas y visiones homófobas reivindican un derecho que había estado negado a la minoría gay.

ALFONSO ROMERO







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sábado, 12 de diciembre de 2009

Festejo


Desde el medio día ya estaban casi instaladas las bocinas. Como cada doce de diciembre, los choferes de microbús del "paradero" se preparaban para festejar a "la virgencita de Guadalupe" en su día. La imagen de yeso en su nicho había amanecido poblada de multicolores flores y las flamas de las numerosas veladoras iluminaban su alrededor. Gabino se encargó de la colecta y pudo conseguir doce cajas de tequila a casi mitad de precio. Conforme avanzaba la tarde más gente iba llegando; la fiesta de la virgen, la patrona de todos...¿todos?...los mexicanos estaba por comenzar. Ya los microbuses lucían profusos adornos de papel brillante y flores. Poco después de las diez de la noche los poderosos altavoces comenzaron rugientes a reproducir una sucesión de cumbias, salsas y guarachas. Los choferes y sus familias bebían comían y bailaban entusiastas ajenos a las posibles molestias de los vecinos de la colonia...es la fiesta de la virgen.

-Perdió tres dedos de su mano derecha y lamentablemente también su ojo izquierdo-

la noticia pareció no causar efecto alguno en Severiano quien, entre la conmoción del accidente y el alcohol en su organismo, no acertaba sino a contemplar con fijeza el suelo...

-es por eso, apuntó el doctor, que están prohibidas las "chinampinas" y "cuetes", son muy peligrosos...


Como el cambio de turno era a las doce de la noche y el Juez del Ministerio Público de relevo no había llegado, tuvieron que esperar hasta casi las ocho de la mañana a que les tomaran declaración. Gabino no recordaba nada, absolutamente nada...

-pero, ¿por qué apuñaló a su compadre?, ¿qué fue lo que pasó?...

Gabino sólo acertaba a jalarse los cabellos...

-no sé señor, estábamos bailando... no más me acuerdo que algo me hizo enojar muy fuerte, me puse muy furioso...pero "pos" no me acuerdo...

-¿no recuerda por qué mató a su compadre?-

-"pos" no, no más me acuerdo que estábamos festejando a la virgencita...













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domingo, 6 de diciembre de 2009

Los voceros de dios



COLUMNA INVITADA



Gays, abstenerse
Por Sergio Sarmiento

"El hombre que comprendiese a Dios sería otro Dios".
René de Chateaubriand


Siempre sorprende la seguridad con la que algunos dicen conocer lo que piensa Dios. Javier Lozano Barragán, cardenal mexicano, presidente emérito del Consejo Pontificio de Operadores Sanitarios del Vaticano, declaró esta semana que "los homosexuales y transexuales no entrarán nunca en el reino de los cielos... No lo digo yo, sino san Pablo".

Efectivamente, San Pablo condena en su Epístola a los Romanos a quienes "Dios entregó a pasiones infames: pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre" (Romanos 1:26-27). En la Primera Carta a los Corintios Pablo añade: "Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios" (1 Corintios 6:9-10).

Es bueno saber que algunas personas como San Pablo y el cardenal Lozano Barragán tienen línea directa con Dios y pueden explicarnos lo que éste piensa. Quizá tuvieron oportunidad de llegar en vida a la puerta del cielo y vieron que Dios la cerraba a algunos. El propio Jesús no ofrece en los Evangelios una condena de los homosexuales, pero el cardenal Lozano no tiene duda cuando dice: "La homosexualidad es un pecado".

Para quienes consideran las epístolas de San Pablo como palabra de Dios, no hay siquiera posibilidad de discusión. Dios no sólo impedirá a los homosexuales entrar al cielo, sino también a los avaros, afeminados, fornicarios, adúlteros, ladrones, borrachos y maldicientes, entre otros. Pero incluso los católicos más fervientes tienen diferencias sobre la homosexualidad. El cardenal Lozano afirma, por ejemplo, que "uno no nace homosexual, sino que se convierte", haciendo gala de un supuesto conocimiento del que la ciencia carece. El catecismo de la Iglesia Católica, en cambio, señala que los gays "no eligieron su condición homosexual" (2358).

El mismo San Pablo que condena a los homosexuales explica que la mujer al orar debe cubrirse la cabeza pero el hombre no. El varón "es imagen y gloria de Dios, mas la mujer es gloria del varón. Porque el varón no es de la mujer, sino la mujer del varón" (1 Corintios 11:5-8). ¿Será esto también palabra de Dios?

Yo realmente me pregunto si Dios está preocupado por impedir el ingreso de los homosexuales y maldicientes al paraíso o si considera importante que las mujeres recen con la cabeza cubierta porque no son gloria de Dios sino sólo del varón. De hecho, la costumbre machista de que las mujeres, y sólo ellas, se cubran la cabeza en las iglesias parece haber quedado descartada en la mayoría de los templos católicos. Pero todavía hay quien piensa que Dios sí quiere apartar de su reino a los homosexuales.

Siempre me ha sorprendido la facilidad con la que algunos pretenden convertirse en voceros de Dios. Si Dios existe supongo que es un ser infinito fuera de la comprensión incluso de los más sabios entre los mortales. Alguien que pretenda convertirse en vocero de Dios, y que piense que sólo él puede explicarnos la voluntad divina, estaría cometiendo así el pecado capital de la soberbia.







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viernes, 4 de diciembre de 2009

"...todo lo que va contra la naturaleza ofende a dios."


Un sujeto que ocupa el puesto de "cardenal" en la jerarquía de la superstición religiosa organizada denominada "iglesia católica" de nombre Javier Lozano Barragán, declaró recientemente que los homosexuales, las lesbianas y los transexuales no entrarán al reino de dios por la "razón" mencionada en el título de esta entrada. Sería conveniente hacer del conocimiento de este personaje que el llamado "celibato" que le es impuesto a la fuerza a los integrantes de esa organización "va contra la naturaleza". De nuevo la homofobia, la discriminación y la intolerancia cristianas se manifiestan.

Recomendamos la lectura de la nota publicada por el periódico mexicano "El Universal" al respecto.
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