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domingo, 31 de agosto de 2008

Ël es ella...o ella es Él?

Hoy inauguramos el cristo femenino.



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sábado, 30 de agosto de 2008

TODOS SOMOS CULPABLE

En este espacio mandamos una felicitación a nuestro entrañable amigo y colaborador Mario Alberto Sánchez Carbajal recientemente premiado con la beca del FONCA (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes) y aquí un fragmento de la novela de su autoría que ya habíamos publicado pero retiramos ya que era requisito para obtener la mencionada beca. Felicidades Mario es un orgullo que formes parte de este modesto esfuerzo. Aquí la liga para ingresar a su sitio literario (Inlunación)

TODOS SOMOS CULPABLE
(Fragmento de novela)
Mario Sánchez

El Sapo le dio la espalda a César como señal de que no quería seguir hablando sobre eso, hurgó en la caja que llevaba y sacó un cristo tallado en madera, dio vueltas por toda la celda intentando colocarlo, no encontró el lugar propicio y finalmente hizo las latas de comida a un lado, recorrió la parilla eléctrica unos centímetros y lo dejó sobre la repisa de cemento. César miró el cristo y brincó inmediatamente de su catre, fue hacía la repisa, tomó la figura de madera y se la entregó al Sapo. Aquí nada de estas chingaderas, dijo César exaltado y el sapo se sintió ofendido en lo más profundo de su fe, sin embargo, se sabía un intruso, un recién llegado, y sabía que por conveniencia lo más indicado era obedecer. César salió al pasillo y miró la lluvia caer estrepitosa. Se le apareció su madre entre las gotas que explotaban sobre los charcos, y en las ondas dejadas se le apareció la vez en que su madre lo había llevado a la iglesia para ponerse de acuerdo con el sacerdote sobre su primera comunión.

César se sentía entusiasmado y no por el acercamiento a dios, pues dios y cristo y todos lo santos le daban un poco de miedo. En realidad, se sentía excitado porque su madre sonreía ilusionada cada vez que se hablaba de César y su primera comunión, y esos ojos brillosos como granizos eran los que habían hecho que César aceptara un año de ir cada domingo a catecismo. Pero ya se le había acabado el tiempo y ahora, mientras la gente salía de la iglesia, él y su madre caminaban en sentido contrario con la intención de alcanzar al sacerdote y ponerse de acuerdo con la fecha. Su madre lo jaló del brazo hasta la puerta de la sacristía. Se detuvieron. A César, aún después de un año de acudir a esa misma iglesia, no podían dejar de inquietarle las figuras enormes de santos que lo miraban hacia donde él se movía, tantas veces, sin éxito, trató de ocultarse de esas miradas, aunque él ya sabía sus nombres y conocía lo que habían hecho y creía que habían sido buenas personas, incluso así no dejaba de sentir un poco de temor. Pero a la figura enorme que sangraba en una cruz de madera sobre el retablo, le era muy difícil siquiera voltear a verla. El que está todo lastimado me da mucho miedo, decía César cada vez que le preguntaban sobre la crucifixión.
Ve a jugar allá afuera, yo voy a ver lo de tu primera comunión, dijo la madre de César, y él obedeció y salió de la iglesia, buscó un pedazo de tierra e hizo un hoyo con una rama, sacó sus canicas y comenzó a jugar, algunos niños se le acercaron y lo retaron: quien lograra meter primero una canica al hoyo se quedaba con la canica del otro. César estuvo de acuerdo. Cuántos años tienes, le dijo un niño. Ocho, contestó César y otro niño más grande se sintió con la fuerza suficiente para arrebatarle todas las canicas, pero César no lo permitió y ambos comenzaron a jalonearse y a tirar golpes y patadas. Niños, estense quietos, gritó una mujer y logró separarlos.

César regresó a la iglesia enojado y con la playera rota, fue directo a la sacristía, llevaba el firme propósito de decirle a su madre, ¡Vámonos, ya no quiero primera comunión ni nada, vámonos a la casa!, y todo esto dicho con voz de mando, como si él fuera el hombre de la casa que ordenaba lo que se hacía y lo que se dejaba de hacer. ¡Vámonos ahora mismo!, se quedó con ganas de decir, pues la puerta de la sacristía estaba cerrada.

Adentro se escuchaban susurros, risas, voces entrecortadas. César se impacientó, pero no empujó la puerta porque su madre le había dicho que se debía tocar antes de entrar, y tocó varias veces, pero nadie respondía. Tocó más fuerte, Soy yo mamá, gritó César. Ahorita voy, dijo la madre, y después escuchó que las voces de adentro algo se decían, como si se tratara de un secreto. Le ha de estar diciendo que me porté mal el domingo, pensó César, pero no le importó porque estaba enojado y lo único que deseaba en ese momento era irse de allí y contarle a su madre que se había peleado con otro niño que intentó abusar de él, y entonces él escucharía a su madre diciendo: “No está bien que te pelees pero tampoco está bien que te dejes”, porque su madre lo aconsejaba así, con ambigüedad, excepto cuando se trataba de tocar antes de entrar o bajar los codos de la mesa o no interrumpir a los adultos, y aunque aquellos consejos no alimentaban la conciencia de César, siempre lo reconfortaba porque así él ignoraba si estaba bien o mal lo que había hecho.

No aguantó más, César olvidó buenos modales y empujó un poco la puerta justo en el momento en el que escuchó un gemido de su madre, y la miró en una posición extraña, como nunca antes la había visto, recostada sobre un escritorio de madera con las piernas abiertas, y el sacerdote en medio de las piernas de su madre con el pantalón hasta los tobillos y la sotana arriba de la cintura, y la vio gemir y la escuchó cuando ella dijo, Me da pena, así no puedo, y el sacerdote se hizo para atrás y se dirigió a la pared del fondo y descolgó un cristo y lo puso sobre una repisa con la cara y la corona de espinas frente a la pared. El sacerdote regresó, la madre bajó del escritorio, se volteó y ofreció las nalgas. César miró como el padre la penetraba y, aunque no entendía con certeza qué sucedía, algo frío en el pecho le quemaba como un cubo de hielo resbalando por el esófago. Sentía repulsión por el mundo, por dios, por ese cristo contra la pared, y de todo este odio se le llenaba la cabeza, pero él no tenía la edad suficiente para ponerle palabras y mucho menos para entrar e irrumpir aquello que su madre y el cura hacían, se sintió inválido, le temblaron los pies y las rodillas y el cuerpo entero.

No
se quedó a mirar el final del acto, simplemente se fue a sentar en una de las bancas y miró el cristo en el retablo y sintió tanto asco que tomó una de sus canicas y se la lanzó a la cara, el sonido del golpe rebotó con fuerza por las paredes de la iglesia y César se asustó, sintió como si el eco hubiese tomado venganza, y entonces una lágrima se le escapó de los párpados. Su madre salió y César la miró a los ojos y entendió que ella ya no era la misma, que sus ojos ahora estaban llenos de lodo, que en medio de sus piernas había algo que a César le causaba el mismo temor que aquellos santos mirándolo desde los nichos. Supo también que nada volvería a ser igual, y lo supo cuando su madre trató de besarlo en la mejilla y el no pudo contestar ese beso. Y así fue como César nunca volvió a sentir ganas de decirle a su madre que la quería, porque a esa edad el amor no puede fingirse. Su madre había puesto un dique inquebrantable el cual César nunca se atrevería a allanar, algo entre ellos se perdió para siempre. El sacerdote extendió la mano para despedirse, pero César le dio la espalda. Fue esa la primera vez en su vida que miró unas manos negras, plomizas, llenas de mugre.

Un granizo le golpeó la cara y lo hizo regresar del recuerdo. César miró al cielo y algo de las nubes desplomándose sobre los patios de la cárcel le dio a entender que la lluvia tardaría demasiado en quitarse. Y así fue, tres días llovió sin parar y tres días bastaron para que la cárcel se inundara.




jueves, 28 de agosto de 2008

Iluminemos México


Hay quien dice que con marchar no se arregla nada. Yo mismo en este y otros espacios he criticado la ilegalidad y el atropello que representa bloquear con marchas y plantones las vialidades que son de todos. La marcha del próximo sábado no es una marcha más. Ha sido profusamente difundida la hora y la ruta. Es tarde de sábado. La marcha por sí misma en efecto quizá no arregle nada pero mientras más seamos mayor será la dimensión del reproche y la exigencia hacia quienes viven del presupuesto y no han podido brindar a la ciudadanía lo más elemental...seguridad. A todos los niveles de gobierno y del partido que sean. La marcha no basta pero hay que marchar. Como ciudadanos, como sociedad civil, esa que salió a la calle en las primeras horas del 19 de septiembre del 85, como mexicanos honrados, decentes y bien nacidos, tenemos que expresarnos y manifestar nuestro absoluto rechazo a ser secuestrados y hoy por hoy, estamos secuestrados, ¡todos!... somos rehenes de la delincuencia aliada con las policías, de las policías aliadas con la delincuencia. México y nuestros hijos no pueden seguir secuestrados. Marchar no basta, cierto, pero hay que marchar...o quedarse callado y seguir secuestrados en espera de que nos sigan secuestrando.

La cita es a las 18:00 del próximo sábado 30 en el Ángel de la Independencia, vestidos de blanco y con una vela o veladora. Allá nos vemos.


miércoles, 27 de agosto de 2008

La lagartija Jesucristo.

"Después de que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús inmediatamente obligó a sus discípulos a subir a la barca y a ir por delante hacia Betsaida, mientras Él despedía a la gente. Después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar. Al atardecer, estaba la barca en medio del mar y Él, solo, en tierra. Viendo que ellos se fatigaban remando, pues el viento les era contrario, a eso de la cuarta vigilia de la noche viene hacia ellos caminando sobre el mar y quería pasarles de largo. Pero ellos viéndole caminar sobre el mar, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, pues todos le habían visto y estaban turbados. Pero él, al instante, les habló, diciéndoles: «¡Animo!, que soy yo, no temáis». Subió entonces donde ellos a la barca, y amainó el viento, y quedaron en su interior completamente estupefactos, pues no habían entendido lo de los panes, sino que su mente estaba embotada. "
Marcos 6, 45-52
Y dicen por ahí que Pedro quiso imitarlo y salió de la barca pero de inmediato comenzó a hundirse por lo que pidió auxilio al Maestro a lo que éste le respondió: pues vente por las piedritas"... aquí un interesante video de la lagartija émula del Cristo:




P.D.- Nos vemos el próximo sábado a las 18:00 hrs. en el Ángel.

martes, 26 de agosto de 2008

El respeto a la vida.



Escritor - Permanente


Ahora que se renueva el debate sobre la despenalización de la interrupción de un embarazo no deseado, la Conferencia del Episcopado Mexicano está difundiendo un mensaje en medios electrónicos donde pretende defender..."el respeto a la vida desde la concepción...". Nada dicen de la vida de los cientos de miles de mujeres que cada año mueren porque ante un embarazo no deseado buscan interrumpirlo en condiciones clandestinas e insalubres. Esas vidas, para los "jerarcas" católicos no cuentan, cuenta solamente la defensa a ultranza del embrión. Aquí el breve texto que les dirigimos desde su página:

Hay un obstáculo natural e insalvable para que se pueda, como sería deseable, aplicar irrestrictamente el "respeto a la vida desde la concepción ..." y ese obstáculo es que el embrión humano requiere forzosamente desarrollarse dentro del organismo femenino. A pesar de la oposición que la organización que ustedes representan ha desplegado en contra de los métodos anticonceptivos, muchas mujeres mexicanas que se asumen católicas los utilizan ejerciendo su derecho a vivir su sexualidad con responsabilidad. No obstante ello, por diversas razones ocurren embarazos no deseados. ¿Puede ser que alguien pretenda obligar a una mujer que enfrenta un embarazo no deseado a seguir adelante con él? ojalá no hubiera embarazos no deseados, ojalá los embriones se pudieran gestar fuera del organismo femenino y que nadie los moleste pero las cosas son como son y no como queremos que sean, ojalá que ustedes lo entiendan antes de quedarse solos.

P.D.- Nos vemos a las seis de la tarde el próximo sábado en el Ángel.



domingo, 24 de agosto de 2008

Carta a Juliet.


Richard Dawkins le escribe a su pequeña Juliet de diez años de edad y le habla acerca de la "tradición", la "autoridad" y la "revelación" como malas razones para creer y las confronta con la "evidencia". Un textro claro y pletórico de sentido común.


"Buenas y malas razones para creer"
Richard Dawkins

Querida Juliet:

Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mí es muy importante: ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas?,... la respuesta a esas preguntas es "por la evidencia". A veces, "evidencia" significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El "lucero del alba" parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus.

Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama "observación" . Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada) pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó; no demuestra que cometiera el asesinato, pero además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue "fulano" el que cometió el asesinato. Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto, y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar al mismo punto del que partió.

Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión; su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión, entonces, va y se dice: "si de verdad tiene el sarampión, debería ver...." y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar "diagnostico que la niña tiene sarampión".

A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos. La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman "tradición", "autoridad" y "revelación". Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños. Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs; el presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por "tradición". Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como "los hindúes creemos tal y cual cosa", "los musulmanes creemos esto y lo otro", "los cristianos creemos otra cosa diferente". Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la trasmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición. El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean. En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones. Vamos a hablar de una tradición concreta... los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman "Reina del cielo", como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serió se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora, pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María. Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente, pero antes tengo que hablarte de las otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación.

La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan.

Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga es verdad sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes porque creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación. Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer "autoridad" pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.

La tercera mala razón para creer en las cosas se llama "revelación". Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que "se le había revelado". Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación "revelación". No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen... pero ¿es una buena razón?, supón que te digo que tu perro ha muerto; te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: "¿estás seguro? ¿cómo lo sabes? ¿cómo ha sucedido?" y supón que yo te respondo: "en realidad no sé que Pipo ha muerto, no tengo ninguna evidencia, pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto". Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una "sensación" interior no es razón suficiente para creer que un perrito ha muerto, hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta?, la única manera de asegurarse que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto.

A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como "mi mujer me ama". Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es auténtica evidencia. A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrella ni siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias, si no, no podemos fiarnos de ellas. Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo "le parece" acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede ser razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.

Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África, los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua salada; también las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de... otras personas. La mayoría de nosotros no tiene que cazar su propia comida, como los leones y las langostas; se las compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un "mar de gente". Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de aprender. Como el idioma, tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de ustedes habla el idioma que le permite hablar en su "mar de gente". El idioma se transmite por tradición, no existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pipo es “a dog”, en Alemania, es “ein Hund.” Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra, las dos se transmiten de manera muy simple; para poder nadar bien en su propio "mar de gente", los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo y esto significa que tienen que absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de información tradicional... (recuerda que "información tradicional" significa simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos.)

El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales. Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿y... que harán esos niños cuando lleguen a adultos?, pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre. ¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones?; creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre..., ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas, sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa.

Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los Holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados.Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán; cada uno de los dos idiomas es el idioma correcto en su país, pero de las religiones no se puede decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte. ¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes 10 años, pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: "¿es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿o... es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?". Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle "¿qué pruebas existen de ello?", y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.

Te quiere, Papá.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Dios bondadoso y bueno


Escritor - Permanente

Dios bondadoso y bueno te venero sólo a ti
porque yo te vi, te vi porque en la pobreza estás
porque afianzas mi credo
cada vez que no puedo
este mundo remediar porque volátil surges
acechando mi razón
porque la razón se va
no cuenta y sí perece
ante tu gran majestad
eres tú la gran verdad y no hay duda en qué pensar
pues pensar no es menester si yo acepto que creer
es la realidad que yo me permito defender
dios bondadoso y bueno
¿qué no existes? no es verdad
la mente no me engaña
y en mi mente siempre estás.



lunes, 18 de agosto de 2008

De minifaldas, ovarios y rosarios.


En respuesta a las opiniones vertidas por la "jerarquía católica" en el sentido de que las mujeres no deberían vestir minifaldas o escotes a fin de evitar ser abusadas sexualmente, asunto que ya hemos comentado aquí en nuestras entradas anteriores, el día de ayer un grupo de jóvenes mujeres portando cortas y ajustadas minifaldas protestó frente a la Catedral Metropolitana al grito de "¡saquen sus rosarios de nuestros ovarios!". Esos son ovarios.

sábado, 16 de agosto de 2008

Impudicia II


Si una imagen dice más que mil palabras, este cartón publicado por el caricaturista "Perujo" en el periódico "El Financiero" editorializa genialmente la desvergüenza del clero mexicano que se preocupa por la vestimenta de las mujeres mientras solapa los abusos a menores.


jueves, 14 de agosto de 2008

Impudicia.


En nuestro País México se publica en línea semanalmente una revista editada por la llamada "Arquidiócesis de México", órgano de la superstición religiosa organizada conocida como iglesia católica. Esta semana publican un artículo titulado "El pudor" en donde con verdadera impudicia recurren a las mismas mentiras con las que han manipulado a la gente durante siglos. De nueva cuenta se nos dice que el fin único del sexo es la procreación por lo que relacionarse sexualmente sólo por placer "nos animaliza". Concluye el artículo de marras con una lista de recomendaciones a las mujeres tanto en lo que respecta a su vestimenta como a su comportamiento para evitar ser víctimas de abuso sexual. Sólo una pregunta desde este foro: ¿los niños que han sido víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes católicos han vestido provocativamente?.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Conferencia sobre VIH y SIDA


En la Ciudad de México se llevará a cabo del 3 al 8 de agosto la XVII Conferencia sobre VIH y SIDA, evento que se celebra cada dos años y reúne voces expertas no sólo en las áreas de salud sino del periodismo, la sociología y otras disciplinas así como enfermos y seropositivos para abordar el tema y las medidas para controlar esta pandemia nunca tan global como ahora. Ya están haciéndose oir también las voces de siempre, las de los ultraconservaduristas clericales que inadmisiblemente pretenden imponer a todo el cuerpo social su visión moralista y miope de la sexualidad humana y que exaltan como "valores" la abstinencia sexual, la castidad. Hablan del sexo "premarital" como si el inexorable destino de todas las personas fuera casarse algún día. Sabemos que para la superstición religiosa organizada conocida como "iglesia católica", contaminada con las taras represivas del judeo-cristianismo y las culpas irresueltas de Agustín de Hipona, el sexo es un mal necesario para perpetuar la especie y todo placer sexual que no tenga el fin reproductivo (anticoncepción, masturbación, homosexualidad) es anatemizado. Quien opte por la abstinencia, muy su decisión, pero quien no, merece también todo el respeto a su decisión y al ejercicio de su sexualidad.

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martes, 5 de agosto de 2008

Primogénito.

Escritor - Permanente

"Cuando despertó José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito y le puso por nombre Jesús." Mateo 1, 25.

El carpintero logró coronar el esfuerzo que para su edad representaba. A diferencia de otras veces, esta vez culminó cabalmente con la expresiva satisfacción de su mujer. Ya de lado, recostado junto a Myriam y aún con el acelerado ritmo de su músculo cardíaco volvió la cabeza hacia donde el pequeño Jeshua, Emmanuel, (dios con nosotros) dormía ajeno a las fatigas en que los hombres en busca del placer y de la perpetuación de su especie se afanan. Nadie había ahí atestiguando el hecho. No estaba presente quien pudiera dar fe de lo acontecido ni amanuense que lo dejara por escrito y tal vez por eso la historia después se contó de distinta manera. No obstante ello y mucho tiempo después, hubo quien investigando descalificara esta historia y dijera que Jesús el cristo era hijo de Judas de Gamala.


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lunes, 4 de agosto de 2008

¿Tienes 21 minutos?

Este video está circulando mucho por la red. ¿Has oído hablar de la "obsolescencia diseñada? ¿por qué a los dos años tu computadora ya se quedó atrás o el año siguiente ya no se usan los mismos tipos de pantalón o zapatos? tómate 21 minutos para reflexionar con Annie Leonard en este ameno y explicativo video. Aquí la versión en español.


sábado, 2 de agosto de 2008

La inevitable decadencia.

Escritor - Permanente

El periódico mexicano "La Jornada" publicó el pasado 21 de julio un reportaje donde se aprecia cómo la superstición religiosa católica está experimentando una crisis de disminución de sacerdotes. Una lectura de este fenómeno pasa necesariamente por el aspecto racional y ético, es decir, ya no es tan fácil convencer a los aspirantes, de las bondades y la verdad de una mentira; pero otra nos diría: ¿ya no es tan redituable y cómoda la sinecura? ¿ha dejado de ser atractiva la posibilidad de vivir bien y con privilegios a costa de la ignorancia?.

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viernes, 11 de julio de 2008

Le Evolución y el Cristianismo

jueves, 3 de julio de 2008

CUANDO CONOCÍ AL COCODRILO

Mario Alberto Sánchez Carbajal
Escritor - Colaborador

Recuerdo que un cocodrilo llamaba a misa.
Torpes, enredados los pies infantes,
recorrí las naves dentadas.
El pensamiento sangró desgarrado,

le corrían chorros de tinta ensangrentada

y la fuerza del cauce

arrastraba el limo hacia las orillas del juicio.


Recuerdo esa carne rasposa del hombre loco,

piel de bestia y piedra pasaban por la garganta

resbalando con un ríspido trago.

Por tanta locura tuvieron que matarlo,

nadie pide un caníbal para la carne propia,

él sí y lo habían matado por eso,

me imaginaba.


El animal, también me acuerdo,

hablaba con un golpeteo de quijadas

mordiendo la esperanza para otra vida,

Recuerdo el hocico sonando el miedo.


Rodillas en el suelo se golpeaban el pecho

(eran hombres mayores

y no quería ser como ellos

cuando me crecieran sus barbas),

percutían a puños corazón sin culpa,

porque nadie es culpable

hasta no demostrarse

que dios existe.

Lloraban lágrimas de cocodrilo,

también me acuerdo

mirarlos mojarse la máscara culpable,

insanos por alguna enfermedad.

Contagio de la fiera, bien recuerdo,

que escupía la peste del demente

Es éste mi recuerdo desde aquí.

Distancia con lo enfermo

a horas eternas de sana razón, he puesto.

Y aquí estoy bien

lejos de las fauces del cocodrilo.


lunes, 30 de junio de 2008

¿Ortodoxia?...o deplorable atraso.

El periódico mexicano "El Universal" publica hoy una nota del diario hebreo "Yediot Aharonot" donde se da cuenta del deplorable y hasta risible atraso que los judíos ortodoxos, ultraconservadores ellos acusan cuando pretenden prohibir los reproductores de música y video ya que los consideran tecnologías diseñada para pecar ya que propician la tentación. Digo que hasta risible si no fuera en verdad dramático ya que seguidores fanáticos de esta superstición religiosa han destruído vitrinas de tiendas que comercializan los aparatos. Yo, como el poeta prefiero vencer a la tentación sucumbiendo de lleno en sus brazos.

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jueves, 26 de junio de 2008

A PROPÓSITO DE EL GALLO HUIDO DE D.H. LAWRENCE

Mario Alberto Sánchez Carbajal
Escritor - Colaborador


III

El campesino propone resguardar al hombre muerto (Cristo) en su casa, a pesar de tener el presentimiento, casi certero, de que el encubrimiento traerá consigo problemas: “El campesino miró atemorizado a su alrededor, preguntándose malhumorado por qué se había prestado a algo que presagiaba fatalidad. El hombre de los pies heridos […]. Notaba la frescura de seda del trigo joven bajo sus pies, que habían estado muertos, y percibía la aspereza de su vida independiente.” ¿Independiente?

Y lo pregunto porque en otros textos nos hemos remitido al significado de los símbolos, pero en esta ocasión la palabra misma tiene un peso plomizo sobre la historia. La definición de la palabra independencia según el diccionario de María Moliner: se trata de un adjetivo aplicado a cosas separadas de otras cosas o sin relación con ellas, es decir, sin dependencia respecto de otras cosas. Cuando se habla, entonces, de vida independiente, se trata de que quien vive se ha separado de aquello con lo que se relacionaba. Así nos percatamos de la confirmación de esa primera negación a partir del miedo, pero esta vez es definitivo, pues quien tiene vida independiente está mostrando que se ha librado del yugo de aquello con lo que tenía una relación necesaria. Jesús está negando la religión. Podría parecernos paradójico, pues cómo negar eso que él mismo prodigaba y de lo cual fue encabezado, encabezado, en este caso, como el de un periódico que se olvida al día siguiente cuando uno nuevo llama la atención. La negación como independencia y el arrepentimiento de su error son ineludibles.


Así es que el campesino y el hombre llegan a una casa humilde construida de arcilla. Allí adentro, el campesino y su mujer ofrecen comida al “maestro”, éste come solamente para sustentar la vida, pues el deseo está muerto en él, todo lo que lo rodea, incluso lo que está dentro de su alma es una absoluta desilusión. Los campesinos, obligados por el temor causado por aquella imagen del hombre levantado de la muerte, hacen todo lo posible para que aquél esté tranquilo, enredado en la comodidad que se merece. Pero ante la inminente oscuridad de la noche antes de dormir, muy similar a una tumba, Cristo se siente aterrado y prefiera salir y tenderse sobre la hierba del patio. La mujer del campesino lo mira aterrada, como si tuviera en su patio a un muerto verdadero. Lo mira con ese terror que aun actualmente causa la imagen de Cristo, ya sea en la cruz; ya sea, bajado de ella.


Al día siguiente “El hombre que había muerto observaba el gran impulso en la existencia de las cosa que no habían muerto, pero ya no veía su trémulo deseo de existir y de ser.” El desencanto es completo, al puro estilo de los personajes de Onetti en Tierra de nadie: permanecer vivo es ir pudriéndose en vida poco a poco e irremediablemente. ¿Será que después de la muerte, para aquellos que creen, lo prometido es puro desencanto, como le sucede aquí al mesías? Si es así, entonces lo prometido es peor que el sacrificio en vida para alcanzar lo prometido; entonces no vale la pena creer por la promesa de otra vida. “Yo no lo sé de cierto, pero” me parece un buen punto para armar una discusión o pensar ensimismado buscando respuesta.


Todas las mañanas, el hombre sale a tenderse al sol, y el astro es el único elemento que le infunde un poco de vida, de ánimo. En una de estas visiones del mundo vivo, Cristo lleva su mirada hasta topar con el gallo dentro del corral y amarrado de una pata. Es entonces cuando Lawrence evidencia un enfrentamiento entre la vida y la muerte, una clara división entre opuestos complementarios: “Y nunca el hombre que había muerto veía sólo al ave, sino a la breve y nítida ola de vida de la que el gallo era cumbre. […] Al hombre le parecía oír el extraño discurso de la vida, mientras el gallo imitaba triunfalmente el cloqueo de su gallina favorita.” El encuentro entre la vida y la muerte es claro, sin embargo no es sólo esto lo que el escritor quiere mostrarnos. En un texto anterior hablamos de que el hombre envuelto en el sudario niega su propia muerte, justificándose con el hecho de que lo habían bajado demasiado pronto, asimismo comentamos que uno de los significados del gallo, en tanto símbolo, es la actividad. Y en este momento la actividad del gallo se nos presenta como la vida misma, así queda claro porque, a pesar de la negación, Lawrence sigue llamando a Cristo el hombre muerto, pues en el enfrentamiento de la vida con la muerte nos percatamos de que sólo se hace referencia al funcionamiento físico, es decir, Jesús está vivo porque puede mirar y sentir el mundo que lo rodea, porque camina, habla, escucha e incluso come lo necesario para resistir. Mas, por otro lado, está muerto porque el ánimo ya no le funciona, porque ese soplo que es el alma está recostado sin esperanzas en el lecho desde donde se mira el andar perenne de la vida, es un Cristo desilusionado que está vivo pues el cuerpo funciona, pero la ilusión ya abdicó a su trabajo. Es tan humano que entristece. Con esto Lawrence niega el sacrificio de Cristo por la humanidad y por lo tanto se niega el amor prodigado, y entonces, como bien dice Villoro en el prólogo a este cuento: Jesús no nos ofrece el amor sino el cadáver del amor. Y finalmente es eso a lo que nos enfrentamos en las iglesias, pues quienes van no dialogan con el muerto sino con un cadáver, y los hemos visto besarle los pies al cadáver, hablar con el cadáver, prometer al cadáver, vender la voluntad entera y poner la vida en manos del cadáver. ¿Quién no los ha visto con ese dejo de tristeza que da ver a nuestra especie humillándose?


Es esta misma escena Cristo mira al gallo moverse hasta los límites marcados por la cuerda amarrada a la pata; lo mira estirar todo su plumaje intentando alcanzar a su gallina favorita. Pero el gallo desiste y rendido se echa en un rincón. Por la noche, la gallina se acerca entregándose y Jesús los ve aparearse, una vibración de plumas confundidas que se trastocan en la imagen del “borde de una ola de vida superpuesta a otra durante un minuto, en la marea del ondulante océano de la vida.”.


Al atardecer el campesino regresa para darle la noticia de que ya se han percatado de que el cuerpo no está en la tumba, que lo han robado y los romanos ya están enterados y en su búsqueda. El maestro le contesta que debe guardar silencio para estar a salvo. Y al ver la figura del campesino, su aspecto estúpido, carente de fuego, sin brillo, de polvo ((el hombre que había muerto pensó: “¿Por qué, entonces, habría de elevarse? A los terrones se los revuelve para que se aireen, no se los eleva. Dejemos que la tierra siga siendo terrenal, y que el cielo decida por sí mismo. Me equivoqué al elevarla. Me equivoqué al tratar de inmiscuirme. La reja del arado de la devastación penetrará en el suelo de Judea y revolverá la vida de este campesino como la tierra del campo. Ningún hombre puede salvar a la tierra de la labranza. Es labranza, no salvación…”)). Esto evoca el hombre mientras mira la figura enteramente terrenal del campesino, y se da cuenta de que su intento por redimir el mundo no fue sino un ensayo fallido; deja la soberbia a un lado y cada vez es menos divino, se incorpora a la humanidad renunciando a aquella megalomanía de cuando predicaba lo que ahora reconoce como un error. Jugó con el mundo, se equivocó y ahora cae a la tierra, desgajándose, junto con su soberbia.

Al día siguiente el hombre que había muerto se levanta para dirigirse hacia el huerto donde está la tumba vacía. Mira a una mujer nerviosa vestida de azul y amarillo asomándose al hueco en la tierra. Ella vuelve la mirada hacia él y grita “¡Se lo han llevado!”, a lo que Cristo replica pronunciando un nombre “¡Magdalena!”…


miércoles, 25 de junio de 2008

Pingüe negocio (o... la ignorancia siempre ha sido redituable).

El periódico mexicano "La Jornada" publica un reporte sobre la situación patrimonial y solicitudes de adquisición de inmuebles por parte de diversas supersticiones religiosas organizadas (iglesias) en el que queda claro por un lado, la enorme capacidad económica que estas empresas adquieren a través del ejercicio de su actividad, y por otro lado, que la llamada iglesia católica va paulatinamente perdiento clientela frente a otras opciones que, conscientes de que su objetivo es mercantil, han tenido mayor capacidad de allegarse adeptos.

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lunes, 23 de junio de 2008

Lamentable pérdida.

El día de ayer dejó de existir el actor, escritor y comediante George Carlin, un artista que a través de su talento logró realizar inteligente crítica a temas difíciles especialmente las religiones y la creencia en dios.

Su habilidad histriónica y creatividad le permitieron abordar con fino e intenso humorismo las creencias irracionales y poner con claridad lo absurdo de creer en un dios omnipotente avasallador y cruel.

No podemos decir que descanse en paz pues sólo dejó de existir pero lo habremos de recordar y seguir disfrutando a través del múltiple material que dejó grabado. Aquí una pequeña muestra de su talento. Adiós Maestro.



Si dios existe, que le caiga un rayo a este blog
(Entrada publicada el lunes 17 de septiembre de 2007)

George Carlin
nacido el 12 de Mayo de 1937, comediante, actor y ganador de un Grammy siempre aborda su oratoria con irreverencia. Es un experto en temas tabú: religión, sexo, política, etc. En estos tiempos se ha dedicado a criticar la cultura contemporánea estadounidense y ha formado una increíble trayectoria, grabando discos, grabando películas, escribiendo libros, y actuando en televisión.

Aunque nació y se formó como católico es Ateo, de hecho en manera de burla inventó la religión FrisbeeTarianism, que según su doctrina, cuando uno muere el alma se va a una azotea y es imposible obtenerla de regreso, una sátira al dogma católico de la asunción.


Empezando la semana, nada como el humor inteligente. A través de una rutina hilarante, George Carlin aborda asuntos de fondo. Se van a reír.



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