domingo 24 de enero de 2010

COLUMNA INVITADA


Por Luis Gonzáles de Alba
Publicada en el periódico MILENIO

Vivimos tiempos de creencias extraordinarias: la gente cree a pie juntillas en un gigantesco hombre patón del que sólo se tiene la foto de una sombra entre árboles de una montaña, en un monstruo acuático cuya foto fue hecha con un juguete de 30 centímetros, reconocieron los bromistas; el chupacabras sigue dando para documentales en canales antes serios, la Virgen de Guadalupe se sigue apareciendo en tinacos manchados y bajo puentes de carreteras.

Pero también vivimos negaciones extraordinarias: el sida no existe. El sida, señoras y señores, no es sino resultado de la pérfida combinación de alcohol, drogas, orgías, desenfrenos, sexo y sudor que se paga con merecidas lágrimas. El aumento de casos en mujeres casadas, los miles de bebés con sida de nacimiento, antes de que se arrojen a la promiscuidad, y, sobre todo, la súbita detención de las muertes a partir de nuevos antirretrovirales desde 1994, es una perversa manipulación de consorcios médicos, dicen.

Como el fraude que nadie sabe explicar cómo y cuándo se cometió contra el candidato presidencial del PRD, sin tocar ni perjudicar a sus candidatos a senadores y diputados, así de claro es que el sida no existe.

Una prueba irrefutable de la eficacia de un medicamento, lo sabe quien haya pedido un remedio en una farmacia, es que la enfermedad cede. La prueba de la relación causa-efecto entre el retrovirus denominado VIH y el síndrome conocido como sida, con su abatimiento de las defensas corporales, fue la eficacia del primer medicamento: el AZT. Enfermos terminales recuperaron peso y volvieron a sus trabajos (porque, para asombro de los negacionistas, resulta de que trabajan). Al año todos habían recaído. La conclusión no fue “el sida no existe”, sino “el remedio falló” y la explicación nos la ofrecen todos los antibióticos: al descubrir la penicilina, nada se le resistía. Hoy está casi olvidada.

Pero los negacionistas no son simplemente ridículos esperpentos como los que afirman que ningún cohete ha logrado salir de la atmósfera terrestre (y son millares, con pruebas de cómo las potencias nos engañan, pero sin respuesta para el porqué). Los negacionistas del sida han causado, con la suspensión de los tratamientos, unas 330 mil muertes nada más en Sudáfrica.

En Aids and Behavior, Myron Essex y Pride Chigwedere, de la Harvard School of Publica Health AIDS Iniciative, hacen cuentas a los negacionistas. Los llamados “cocteles triples”, combinaciones de tres, en ocasiones más, antirretrovirales, han detenido la tasa de mortalidad y convertido el sida en una enfermedad crónica, como la diabetes. Los datos están disponibles en todos los países, en reportes como la segunda edición de 25 años de sida en México. Logros, desaciertos y retos, a cargo de José Ángel Córdova Villalobos, Samuel Ponce de León y José Luis Valdespino.

Son casi 500 páginas tamaño carta, donde unos 40 autores dan cuenta de la enfermedad y, sobre todo, de su detención: el sida en mujeres, en jóvenes, en recién nacidos. Los medicamentos, disponibles en servicios públicos y hasta en el Seguro Popular, han logrado que la pandemia amaine. Que las tasas de mortalidad se hayan reducido de forma drástica no conmueve a los negacionistas. Como a los creyentes en el fraude del 2006, los mueve su fe. Y ya sabemos que la calidad de la fe se prueba por su resistencia a los datos más abrumadores: no hay terremoto en país de pobreza extrema que cancele la fe en un Dios de infinito amor.

“Los negacionistas refutan que el VIH cause el SIDA, que los fármacos antirretrovirales sean útiles, y, por último, que millones de personas en el mundo entero hayan muerto de sida. Los negacionistas del sida son un creciente movimiento que tiene considerable visibilidad en la Internet. A pesar de sus puntos de vista, se estima que del año 2000 al 2005, al menos 330 mil sudafricanos murieron prematuramente y 35 mil bebés fueron infectados con VIH como resultado de la decisión tomada por el ex presidente Thabo Mbeki de retirar los fármacos antirretrovirales, basándose en opiniones de negacionistas estadunidenses”, señalan los autores en AIDS and Behavior.

Essex y Chigwedere señalan los potentes efectos de los tratamientos anti VIH y cómo se perdieron oportunidades en Sudáfrica por atender un completo sinsentido, “responden los argumentos de los negacionistas del sida con robusta evidencia científica.” Pero, como lo sabemos quienes hemos intentado pedir fundamentos a los que trompetean el fraude del 2006, nada se puede hacer contra una fe bien consolidada.

“Hay necesidad de honestidad y revisión por pares en situaciones que impactan las políticas de salud pública. Cuando el negacionismo del sida entra a la práctica de la salud pública, las consecuencias son trágicas.”











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martes 19 de enero de 2010

Ni los animales


Antonio Chedraoui quien en el rentable negocio de la superstición trabaja como arzobispo de la iglesia ortodoxa tiene desde hace años la costumbre de celebrar su cumpleaños convocando a conspicuas personalidades del mundo político y empresarial mexicano. El pasado domingo diecisiete se llevó a cabo la celebración anual y el sujeto de marras dijo que la homosexualidad es una práctica que ni los animales realizan. Aparte de homófobo es ignorante toda vez que está perfectamente documentada la homosexualidad en numerosas especies animales. Lo que definitivamente los animales no hacen, nunca han hecho ni harán es decir estupideces.



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miércoles 13 de enero de 2010

¿Cómo tomarlos en serio?

Mientras el mundo consternado se organiza para ayudar al más pobre de los países latinoamericanos, Haití, que comparte con República Dominicana la isla de Guahananí (la misma que Cristóbal Colón denominara San Salvador, primera tierra avistada en medio del motín que por poco aborta su aventura)ante el terrible terremoto que lo ha devastado causando muerte y dolor, un sujeto que se hace llamar "predicador evangelista" de nombre Pat Roberston afirma en televisión que Haití paga el precio de haber "pactado con el diablo" a cambio de su independencia de los galos. Dios (lo escribo con mayúscula sólo porque antes hay un punto) aplasta niños, mujeres y ancianos para castigar pactos de sus antecesores de hace más de trescientos años, para que aprendan.




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jueves 7 de enero de 2010

Homosexualidad



Aquí en la Ciudad de México se debate no sin virulencia acerca de la recientemente aprobada ley que universaliza el derecho al matrimonio entre personas del mismo género y les permite además adoptar. Hoy organzaciones religiosas han solicitado a la PGR promover la inconstitucionalidad de dicha ley argumentando que viola el artículo 4 de nuestra Carta Magna. No hay que tomarse muchas molestias para en un click consultarla y ver que ese artículo establece únicamente que hombre y mujer son iguales ante la ley. El derecho al matrimonio se había negado históricamente a la comunidad homosexual en abierta discriminación por orientación sexual. Asumir además que las parejas homosexuales que adopten dañarán a sus adoptados es un prejuicio homófobo inaceptable. Son muchos más los padres y madres heterosexuales y biológicos que maltratan y/o abusan de sus hijos engendrados.

ALFONSO ROMERO







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domingo 3 de enero de 2010

Inspiración divina






COLUMNA INVITADA
LUIS GONZÁLEZ DE ALBA

Hace algunos años escribí que no uno de los Padres de la Iglesia, sino el Padre, Santo Tomás de Aquino, admitía en su monumental Summa Theologica el aborto hasta los 90 días porque es entonces cuando Dios insufla el alma humana en un cuerpo animal. Recibí una cordial advertencia de un amigo antiabortista-en-el-caso-que-sea: Carlos Castillo Peraza. Decía en resumen: Le haces trampa al santo porque él no supo de embriología lo que ahora tú y yo sabemos.

En efecto, el pilar del catolicismo no supo de células ni menos aún de óvulos y espermatozoides. Cierto, pero ¿no habló inspirado por el Espíritu Santo? Aquino, siguiendo a Aristóteles, toma del Filósofo la idea de un progreso hacia la humanización del feto: es vida vegetal, luego animal y por último, con el enalmamiento del feto es vida humana. “Aquino sigue a Aristóteles cuando dice que el alma racional es infundida a los 40 días en varones y a los 90 días en mujeres”, J. Haldane y P. Lee: “Aquinas and Human Ensoulment”.

Contra la postura católica actual, compartida por la derecha, que sostiene la fertilización como el instante en que hay un humano y el aborto es, por tanto, homicidio, la embriología presenta el problema de los gemelos, trillizos, cuatrillizos, etc., cuyos embriones tardan dieciséis días en distinguirse. ¿Cómo resuelven, jerarquía católica y derecha, el asunto del alma? Si al instante de la concepción el óvulo recibió un alma, pero es aún totipotencial (puede producir gemelos idénticos o no), ¿cómo se reparten el alma sextillizos monozigóticos? Así: Dios infunde seis almas a los 16 días, antes no hay alma y, no habiéndola, no hay un humano.

Es un argumento sólido para creyentes. ¿Y los que no lo somos? Quedamos peor. Todo plazo de tipo médico, moral y legal pueden ser refutado. Pero, como en otras ocasiones, ruego a quienes apoyamos el derecho a la libre elección, no emplear el falaz argumento: “Es mi cuerpo y si quiero me corto el feto como me corto un dedo.”

Mi ruego va en el sentido de defender la libre elección de la maternidad que, con semejante simpleza, cae por tierra de una sola patada: no es tu cuerpo. Y no lo dice la religión ni la ley, lo dice la genética, un análisis de laboratorio: todas y cada una de las células de nuestro cuerpo tienen firma, el genoma, nuestros genes se encuentran repetidos en todas y cada una de nuestra células con pavorosa redundancia: con células de piel, riñón y hasta de útero es posible identificar si vienen de la misma persona.

No así con una célula del feto en el útero: es otro genoma, lo irriga otro sistema circulatorio (la sangre de la madre no se mezcla, aprendimos algunos en secundaria), tiene otro sistema nervioso. Es otra persona porque lleva, en cada una de sus células, otra firma genética. Lo dice un laboratorio.

La ciencia ha buscado un límite en la neurología: si la muerte se declara por el cese completo de la actividad cerebral, podemos definir la vida como el inicio de la actividad cerebral. Antes de eso no hay vida humana, ni siquiera animal, es vegetativa. A eso respondió con humor Paco Calderón, opuesto al aborto en cualquier momento: una semilla no es un árbol, pero regada y en tierra fértil, lo será. Luego, como dirían los Beatles: Let it be. Hay, como se ve, una petición de principio: agua, tierra fértil y, añado, ausencia de una chiva que se coma el retoño.

Volver al Padre de la Iglesia permite, a quienes no somos creyentes ni nos preguntamos sobre la llegada del alma al cuerpo, puesto que las almas no existen, poner en evidencia la involución del pensamiento católico al respecto.

La “hominización retrasada”, propuesta por Aquino, afirma que el feto recibe un alma vegetativa, luego una sensible o animal y por último la racional, que destruye las anteriores. En 1312, el Concilio de Viena (asistido por el Espíritu Santo, como todo concilio) hizo suya la propuesta de Aquino.

Así pues, la Iglesia católica ha modificado su opinión a la luz de la embriología moderna. Lo cual es semejante a enviar bulas de excomunión por correo electrónico: tomar de la ciencia, que siempre ha atacado, lo que le conviene.

Por eso, siguiendo el método aquiniano en la Summa (objeciones y respuestas en primera persona), lo planteo así:

Artículo: el más grande Padre de la Iglesia propone que el feto no tiene alma hasta los 40 ó 90 días, y siendo el humano la suma de alma y cuerpo, no es humano sino animal el día 89. De ahí concluye que el aborto es pecado, pero no homicidio.

Objeción: Tomás de Aquino, denominado el Doctor Angélico, ignoraba lo que sabemos ahora sobre embriología.

Respondo que: los Padres de la Iglesia no basaron sus eternas enseñanzas en la ciencia, sino en la Revelación. Por eso lo que enseñan es válido para siempre. Y dice Aquino: “Es luego herético decir que el alma humana se transmite con el semen” (Summa Theologica, Parte Primera, Cuestión 118, Artículo 2, Respuesta).






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lunes 28 de diciembre de 2009

Y ¿ a qué no se ha opuesto la iglesia católica?

COLUMNA PUBLICADA HOY POR EL PERIÓDICO MEXICANO "MILENIO"
Por Luis González de Alba

¿Pues qué esperaban? Con la aprobación en el DF del matrimonio entre personas del mismo sexo —que no hace sino restablecer la igualdad de todos los mexicanos ante la ley, garantizada en su Artículo 1 por la Constitución— la Iglesia católica manifestó su inmediato rechazo.

Pero, ¿a qué no se ha opuesto la Iglesia romana y sus hijas protestantes? En la Edad Media estuvo contra el inicio del capitalismo al convertir en pecado el cobro de intereses por dinero prestado. Con lo cual retrasó la caída de los regímenes feudales y su reemplazo por economías burguesas; además, hizo de los judíos los banqueros de Europa ya que los cristianos se iban al infierno por prestar a rédito.

Cuando el Renacimiento rescató del mundo clásico la idea de un planeta redondo, todas las iglesias cristianas armaron revuelo y quemaron por herejes a los que eso afirmaran; que además de ser redondo, el mundo gira sobre sí mismo y en torno al Sol produjo otra horneada de chamuscados, Galileo la libró con prisión domiciliaria perpetua. Darwin guardó por treinta años sus ideas acerca del origen de las especies por acción de la selección natural ante el temor a la muy cristiana y apostólica iglesia de Inglaterra.

Los curas se oponen a toda sexualidad que no tenga por finalidad la procreación, aun entre hombre y mujer y hasta sin mujer pues tampoco va al Paraíso quien se hace una puñeta, puñetita, puñetota, puñetilla y es pecado de lujuria pensar en lo que produzca placer erótico. Ya lo dijo el feroz San Pablo: No irán al Cielo ni los fornicarios, ni los adúlteros, “ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” Muchísimo menos los que “se echan con varones”, por lo cual debemos suponer que no debe uno echarse, sino coger de pie para conseguir ese horror de la vida eterna en el Cielo.

Luego de mil años de oscuridad, contados a partir del ascenso al poder de los cristianos y su destrucción de la ciencia y el arte clásicos, el Renacimiento comenzó en Italia una lenta y riesgosa recuperación del mundo greco-romano. El arte tuvo menos dificultades, pero la ciencia debió enfrentar la persecución de los clérigos. En el siglo XVIII se pusieron las bases de la Ilustración, que nos daría la separación de iglesias y estados, el laicismo, la educación universal, los Derechos Humanos y, sobre todo, la igualdad ante la ley para todos los seres humanos.

Pero contra todo eso guerreó el cristianismo. Los papas, reyes de los Estados Pontificios cuya capital era Roma, en pleno 1860 todavía conducían ejércitos en batallas por fronteras y por defensa de mercados. Con ejércitos se opusieron a Garibaldi, que había emprendido la unificación de Italia, y el nuevo país debió tener por primera capital a Milán porque los ejércitos papales aún resistían en Roma.

Vencieron las ideas de la Ilustración y por eso este artículo resulta publicable. Pero las hogueras no se han apagado y los obispos soplan los rescoldos. Nadie afecta más la institución del matrimonio que quien no se casa, como los señores curas y obispos. Al prescindir del matrimonio y no fundar una familia afectan, de igual manera, la institución familiar.

Frente al matrimonio entre hombre y mujer, el que se celebra entre personas del mismo sexo ofrece una garantía a la sociedad: nadie se casará por obligación social y familiar, nadie que no se ame y sólo encubra un embarazo previo, como ocurre en tantísimos enlaces heterosexuales con vestido blanco y azahares para la embarazada que el novio abandonará en cuanto pueda salir corriendo.

La Iglesia predica la eternidad del matrimonio mientras divorcia a Vicente Fox y a Martita: el caso más oprobioso de cinismo clerical. El “orden instituido por Dios desde la creación del mundo”, según el cardenal Rivera, hace excepciones por teléfono rojo entre Dios y el cardenal, aunque afecte a dos familias. En cambio, nada afecta a terceros que dos personas que se aman, y son del mismo sexo, legalicen su unión que jamás estará dictada por la obligación de responder a un embarazo no deseado.




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miércoles 23 de diciembre de 2009

Matrimonio y adopción







COLUMNA INVITADA

Matrimonio gay
Por Sergio Sarmiento

"Tal perversión no es más que soberbia".

Cardenal Norberto Rivera


Es muy común que los regímenes autoritarios violen los derechos de las minorías sólo porque hacerlo resulta popular entre las mayorías. Mantener la prohibición al matrimonio entre homosexuales es una posición popular porque la mayoría de los mexicanos no son homosexuales y piensan que esta preferencia es una perversión. La pregunta correcta que se debe hacer una sociedad moderna, sin embargo, no es si la gente está de acuerdo con el matrimonio entre homosexuales, sino si éste genera algún daño a terceras personas. Y la respuesta es que no.

Ante la ausencia de daños a terceros, no tiene sentido mantener la prohibición sobre los matrimonios entre homosexuales. El gobierno no debe tener el poder de obligar a una persona a contraer matrimonio, pero tampoco el de impedir que dos personas lo hagan sólo porque son del mismo sexo. El matrimonio es un simple contrato civil que implica el compromiso de mantener una relación duradera con ciertos derechos y obligaciones. La Iglesia tiene, por supuesto, derecho de restringir los matrimonios religiosos, pero un Estado laico no tiene por qué asumir como propias las posiciones de la Iglesia.

Más controvertido puede ser el tema de la adopción de niños por parejas homosexuales. Si hubiera alguna indicación de que estas adopciones generan daños psicológicos o físicos a los niños, podría uno entender la resistencia. Sin embargo, no hay ninguna señal en ese sentido. De hecho, la poca información confiable sobre el tema que he podido ver sugiere que los hogares homosexuales son tan buenos, respetuosos y estables como los heterosexuales, y con frecuencia mejores.

Muchos niños y niñas crecen en hogares heterosexuales bajo abusos constantes. También hay casos de abuso de niños por sacerdotes o maestros. Pero eso no hace que prohibamos la adopción de niños por parejas heterosexuales o el contacto de niños con sacerdotes o maestros. Lo que castigamos son los abusos mismos, sin discriminar a grupos de personas por los abusos que pueda haber cometido algún individuo. El mismo criterio debe existir en el caso de las parejas homosexuales que quieran adoptar un niño.

Estoy convencido de que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal ha hecho lo correcto al aceptar no sólo el matrimonio entre homosexuales sino el derecho a adoptar a niños, el cual no estaba restringido hasta ahora en el código civil del Distrito Federal o de ningún lugar de la República.

El matrimonio debe ser una relación a la que entran los miembros de una pareja de forma consensual porque desean compartir su vida. Que el gobierno quiera impedirlo por razones moralistas, porque piensa que la única relación correcta es la que establece la Iglesia Católica, es una medida autoritaria que viola los derechos individuales de una minoría.

Hasta donde sabemos, la homosexualidad es una inclinación amorosa que ha existido desde el principio de la humanidad. Algunos de los personajes más brillantes de la historia, desde Sócrates hasta Oscar Wilde pasando por Miguel Ángel y Leonardo da Vinci, han sido homosexuales. Muchos más lo han sido sin que se supiera debido a la discriminación que podían sufrir por su preferencia sexual. Los moralistas no pueden seguir insistiendo en que las relaciones homosexuales no son una parte natural de las comunidades humanas.

Si las parejas estables de homosexuales quieren contraer matrimonio, no hay por qué prohibirlo. Y si quieren adoptar niños, tampoco veo razón para impedirlo.










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lunes 21 de diciembre de 2009

De derechos y perversiones.


Finalmente en la Ciudad de México los legisladores locales aprobaron los matrimonios entre personas del mismo género y no sólo ello sino que aprobaron que tales parejas puedan adoptar, en concordancia con una visión progresista ajena a dogmas religiosos toda vez que nuestro país es un Estado laico y en congruencia con mumerosos países que ya contaban con esta reivindicación. Nuestra Constitución Política establece en sus garantías individuales que ninguna persona puede ser dsicriminada por el color de su piel, su condición social o económica, sus creencias o su orientación sexual, y a la comunidad homosexual se le había negado el derecho al matrimonio en abierta discriminación. La superstición religiosa organizada conocida como "iglesia católica" en voz del señor Norberto Ribera que en la jerarquía de esa organización ocupa el puesto de "cardenal" ha dicho el día de hoy:

"Esta ley ha abierto las puertas a una perversa posibilidad para que estas parejas puedan adoptar a niños inocentes, a quienes no se les respetará el derecho a tener una familia constituida por una madre y un padre, con los consecuentes daños psicológicos y morales que provocará tal injusticia y arbitrariedad".

Más perverso es que parejas heterosexuales que procrean hijos biológicos les brinden un ambiente de desaveniencia y hasta de violencia que los marcará para toda la vida. Más perverso es que padres biológicos abusen sexualmente de sus hijas y aun de sus hijos varones siendo ellos heterosexuales. Más, pero mucho más perverso es que esa organización religiosa que lucra con la superstición y la ignorancia encubra los abusos sexuales contra menores que sus miembros han cometido y siguen cometiendo por todo el mundo en defensa de un contranatura celibato.

ALFONSO ROMERO






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lunes 14 de diciembre de 2009

Derecho al matrimonio.


En nuestro país México, en su Ciudad Capital, se votará la próxima semana si se autorizan las bodas entre individuos del mismo género con altas probabilidades de ser aprobadas. Las voces intolerantes de siempre empezando por la "jerarquía" de la superstición católica aduce que esa medida atenta contra la familia ya que las parejas homosexuales no pueden procrear y se oponen a que esas parejas adopten y crien. Hay parejas heterosexuales que deciden no procrear, ¿atentan contra la familia?; hay parejas heterosexuales que teniendo hijos, viven en un ambiente de permanente desaveniencia y hasta violencia dañando severamente a los niños al tiempo que hay parejas homosexuales que educan a sus hijos adoptivos en perfecta armonía y valores. Por otro lado, la orientación sexual no es algo que se aprenda o se contagie. ¿Por qué razón si no entonces, todos o casi todos los homosexuales nacieron y fueron criados en el seno de familias heterosexuales, en sociedades mayoritariamente heterosexuales y no los "convencieron"?. Aplaudimos a nuestros legisladores en la Ciudad de México que con ánimo progresista y ajenos a dogmas y visiones homófobas reivindican un derecho que había estado negado a la minoría gay.

ALFONSO ROMERO







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sábado 12 de diciembre de 2009

Festejo


Desde el medio día ya estaban casi instaladas las bocinas. Como cada doce de diciembre, los choferes de microbús del "paradero" se preparaban para festejar a "la virgencita de Guadalupe" en su día. La imagen de yeso en su nicho había amanecido poblada de multicolores flores y las flamas de las numerosas veladoras iluminaban su alrededor. Gabino se encargó de la colecta y pudo conseguir doce cajas de tequila a casi mitad de precio. Conforme avanzaba la tarde más gente iba llegando; la fiesta de la virgen, la patrona de todos...¿todos?...los mexicanos estaba por comenzar. Ya los microbuses lucían profusos adornos de papel brillante y flores. Poco después de las diez de la noche los poderosos altavoces comenzaron rugientes a reproducir una sucesión de cumbias, salsas y guarachas. Los choferes y sus familias bebían comían y bailaban entusiastas ajenos a las posibles molestias de los vecinos de la colonia...es la fiesta de la virgen.

-Perdió tres dedos de su mano derecha y lamentablemente también su ojo izquierdo-

la noticia pareció no causar efecto alguno en Severiano quien, entre la conmoción del accidente y el alcohol en su organismo, no acertaba sino a contemplar con fijeza el suelo...

-es por eso, apuntó el doctor, que están prohibidas las "chinampinas" y "cuetes", son muy peligrosos...


Como el cambio de turno era a las doce de la noche y el Juez del Ministerio Público de relevo no había llegado, tuvieron que esperar hasta casi las ocho de la mañana a que les tomaran declaración. Gabino no recordaba nada, absolutamente nada...

-pero, ¿por qué apuñaló a su compadre?, ¿qué fue lo que pasó?...

Gabino sólo acertaba a jalarse los cabellos...

-no sé señor, estábamos bailando... no más me acuerdo que algo me hizo enojar muy fuerte, me puse muy furioso...pero "pos" no me acuerdo...

-¿no recuerda por qué mató a su compadre?-

-"pos" no, no más me acuerdo que estábamos festejando a la virgencita...













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domingo 6 de diciembre de 2009

Los voceros de dios



COLUMNA INVITADA



Gays, abstenerse
Por Sergio Sarmiento

"El hombre que comprendiese a Dios sería otro Dios".
René de Chateaubriand


Siempre sorprende la seguridad con la que algunos dicen conocer lo que piensa Dios. Javier Lozano Barragán, cardenal mexicano, presidente emérito del Consejo Pontificio de Operadores Sanitarios del Vaticano, declaró esta semana que "los homosexuales y transexuales no entrarán nunca en el reino de los cielos... No lo digo yo, sino san Pablo".

Efectivamente, San Pablo condena en su Epístola a los Romanos a quienes "Dios entregó a pasiones infames: pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre" (Romanos 1:26-27). En la Primera Carta a los Corintios Pablo añade: "Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios" (1 Corintios 6:9-10).

Es bueno saber que algunas personas como San Pablo y el cardenal Lozano Barragán tienen línea directa con Dios y pueden explicarnos lo que éste piensa. Quizá tuvieron oportunidad de llegar en vida a la puerta del cielo y vieron que Dios la cerraba a algunos. El propio Jesús no ofrece en los Evangelios una condena de los homosexuales, pero el cardenal Lozano no tiene duda cuando dice: "La homosexualidad es un pecado".

Para quienes consideran las epístolas de San Pablo como palabra de Dios, no hay siquiera posibilidad de discusión. Dios no sólo impedirá a los homosexuales entrar al cielo, sino también a los avaros, afeminados, fornicarios, adúlteros, ladrones, borrachos y maldicientes, entre otros. Pero incluso los católicos más fervientes tienen diferencias sobre la homosexualidad. El cardenal Lozano afirma, por ejemplo, que "uno no nace homosexual, sino que se convierte", haciendo gala de un supuesto conocimiento del que la ciencia carece. El catecismo de la Iglesia Católica, en cambio, señala que los gays "no eligieron su condición homosexual" (2358).

El mismo San Pablo que condena a los homosexuales explica que la mujer al orar debe cubrirse la cabeza pero el hombre no. El varón "es imagen y gloria de Dios, mas la mujer es gloria del varón. Porque el varón no es de la mujer, sino la mujer del varón" (1 Corintios 11:5-8). ¿Será esto también palabra de Dios?

Yo realmente me pregunto si Dios está preocupado por impedir el ingreso de los homosexuales y maldicientes al paraíso o si considera importante que las mujeres recen con la cabeza cubierta porque no son gloria de Dios sino sólo del varón. De hecho, la costumbre machista de que las mujeres, y sólo ellas, se cubran la cabeza en las iglesias parece haber quedado descartada en la mayoría de los templos católicos. Pero todavía hay quien piensa que Dios sí quiere apartar de su reino a los homosexuales.

Siempre me ha sorprendido la facilidad con la que algunos pretenden convertirse en voceros de Dios. Si Dios existe supongo que es un ser infinito fuera de la comprensión incluso de los más sabios entre los mortales. Alguien que pretenda convertirse en vocero de Dios, y que piense que sólo él puede explicarnos la voluntad divina, estaría cometiendo así el pecado capital de la soberbia.







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viernes 4 de diciembre de 2009

"...todo lo que va contra la naturaleza ofende a dios."


Un sujeto que ocupa el puesto de "cardenal" en la jerarquía de la superstición religiosa organizada denominada "iglesia católica" de nombre Javier Lozano Barragán, declaró recientemente que los homosexuales, las lesbianas y los transexuales no entrarán al reino de dios por la "razón" mencionada en el título de esta entrada. Sería conveniente hacer del conocimiento de este personaje que el llamado "celibato" que le es impuesto a la fuerza a los integrantes de esa organización "va contra la naturaleza". De nuevo la homofobia, la discriminación y la intolerancia cristianas se manifiestan.

Recomendamos la lectura de la nota publicada por el periódico mexicano "El Universal" al respecto.
LEER LA NOTA




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miércoles 25 de noviembre de 2009

Inaudito.



La ONU a través de su fundación para la mujer ha puesto su atención en las retrógradas reformas aprobadas en diecisiete congresos locales de nuestro país México, con el apoyo del PRI y el PAN que endurecen las penas para las mujeres que frente a un embarazo no deseado lo interrumpan, en un impúdico y deleznable afán de congraciarse con el más recalcitrante conservadurismo de la ultraderecha clerical. Es inaudito que un partido con una mujer a la cabeza empuje una aberración tal. Es inaudito que argumenten que están a favor de la vida cuando en los hechos obligan a las mujeres más pobres que enfrentan un embarazo no deseado a recurrir al clandestinaje para interrumpirlo. Es inaudito que en pleno siglo XXI y a contracorriente de lo que ocurre en los países civilizados y aun a contracorriente de tratados firmados por México, que es un Estado laico, PRI y PAN impulsen el regreso de "leyes" propias de una teocracia fundamentalista.




martes 17 de noviembre de 2009

La ultraderecha clerical en un Estado laico.

Parto o cárcel
Por Jesús Silva-Herzog Márquez

Con velocidad inaudita, prácticamente en silencio se han reformado un buen número de constituciones de los estados. Una curiosa sintonía ha puesto de acuerdo a las más diversas legislaturas. El matrimonio del PRI y del PAN ha acelerado los cambios. No se trata de reformas constitucionales para que los estados hagan frente a la crisis económica; no son transformaciones institucionales para rendir cuentas a la ciudadanía; no son cambios para agilizar los procesos penales, para transparentar el uso de recursos públicos o para profesionalizar los órganos representativos. Son cambios que dan forma de ley al dogma religioso. PAN y PRI aliados en la demolición del Estado laico. 17 constituciones locales han seguido el dictado de la Iglesia católica para incorporar a su texto la consigna eclesiástica de que la vida humana empieza desde el instante mismo de la concepción y considerar al cigoto -antes inclusive de su implantación en el endometrio- como un ser humano con plenos derechos.

Las apresuradas reformas tratan evidentemente de cerrarle el paso a la despenalización del aborto como se hizo en el Distrito Federal. Se trata de impedir que una simple mayoría pudiera eliminar el castigo a quien termina voluntariamente un embarazo. Resguardar la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte tiene también por efecto cancelar la posibilidad de legislar en materia de eutanasia, asunto igualmente herético para los clérigos. Sacralizar la vida desde la fecundación hasta la muerte natural para arrancarle a los hombres el derecho de disponer de su cuerpo. No cuestiono que una agrupación religiosa considere que la vida no nos pertenece. Los hombres de fe pueden creer que nuestra vida es un préstamo de Dios y que no somos nadie para abreviar nuestro paso por el mundo. Pero un Estado laico no puede asumir esa interpretación del mundo para imponer a las mujeres el deber de aceptar los hijos que les caigan o para impedir que se auxilie a los sufrientes a bien morir.

El efecto de estas reformas en materia de aborto es gravísimo. No se trata solamente de impedir la despenalización sino de contrarreformas de consecuencias insospechadas. En los estados que han aprobado estos cambios, una mujer violada que resulte embarazada por la violenta invasión de su cuerpo no tendrá la opción de elegir si continúa o termina con el embarazo. Una mujer tampoco podrá decidir si sigue adelante con un embarazo que ponga en peligro su propia vida. El piadoso Estado le impone la obligación de parir. La irreflexión con la que se legisló es tal que México puede haberse convertido en el país donde existe la pena más cruenta contra quienes practican el aborto. Diego Valadés ha detectado el absurdo jurídico que se desprende de la conversión automática de una prédica religiosa en regla de derecho. Identificar la unión de dos células con la vida humana plena y equiparar el régimen de sus derechos es un absurdo monumental. Una mujer que por descuido ingiriera alimentos que provoquen la muerte del embrión deberá ser considerada homicida imprudencial. Si se provocara voluntariamente el aborto estaría cometiendo un homicidio con todos los agravantes imaginables y podría pasar 50 años en la cárcel. Pensemos, como sugiere Valadés, en los médicos que participan en procesos de fecundación in vitro. En el caso de que el manejo del material fecundado condujera a la muerte del cigoto, estaríamos igualmente en presencia de un asesinato, posiblemente de un asesinato múltiple. Se trata, pues, de monstruosas reformas apresuradas e irreflexivas que tienen como propósito congraciar a la clase política con la jerarquía católica.

Es entendible que las entidades de la República regulen de manera distinta el aborto. Ésa es una de las bondades del régimen federal: legislaciones a tono con el clima de la opinión local. No sería por eso extraño que en un país tan diverso existieran regulaciones distintas en esta materia tan polémica y tan compleja. Ése es precisamente el espacio que la Suprema Corte de Justicia abrió en esta materia: sean los estados quienes normen asunto tan delicado. Pero lo que hemos visto en semanas recientes no es el despliegue de la legítima autonomía local sino la imposición del dogma religioso sobre una clase política conservadora y oportunista. El conservadurismo religioso del PAN no es ninguna sorpresa. Lo es tal vez su incapacidad de vestir su fe con trajes seculares para redactar normas que no sean sólo compatibles con sus creencias sino propias de un Estado secular que no impone a todos el prejuicio de unos. Lo que resulta más aberrante es el oportunismo del PRI que difícilmente puede seguirse presentando como defensor del Estado laico después de esta abdicación. Con esta cascada de reformas, el PRI se ha convertido en la bisagra de la ultraderecha mexicana.

domingo 18 de octubre de 2009

El factor dios

En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados. Los hombres eran rebeldes. En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero. En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras. Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares.

Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta. En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda. El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado. Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura. Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios. Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana. Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir. Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.

Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia. Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones. Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.

José Saramago





viernes 11 de septiembre de 2009

Lamento Boliviano

Hay quienes dicen que las supersticiones religiosas si no hacen bien, tampoco hacen mal. Aquí la muestra de que pueden ser muy peligrosas. Un expresidiario, adicto y alcohólico y fanático religioso secuestró por "revelación divina" un avión. Esta semana con la música de Enanitos Verdes les ofrecemos "Lamento Boliviano".

martes 1 de septiembre de 2009

Ashley Perrien contra el cerdito creyente.

En Austin Texas se transmite un programa de televisión titulado "Experiencia atea" conducido por Ashley Perrin y en el que se invita al público a expresar sus opiniones, se espera que sustentadamente. Aquí un a muestra de cómo cuando faltan los argumentos racionales, estos son sustituídos por el insulto visceral.

martes 4 de agosto de 2009

Falta de respeto.


El pasado sábado uno de agosto fuerzas federales irrumpieron en un templo católico en Apatzingán, municipio del estado de Michoacán en medio de una celebración religiosa y detuvieron a un sujeto de nombre Miguel Angel Beraza Villa alias "la troca" presuntamente narcotraficante de drogas sintéticas hacia Estados Unidos. Ayer día tres, voceros de la superstición religiosa organizada denominada "iglesia católica" protestaron contra esa acción de la autoridad acusando "falta de respeto". Consideramos que en el contexto de una lucha frontal contra la delincuencia organizada las autoridades deben operar con contundencia una vez ubicado un presunto delincuente a la vez que nos parece mayor falta de respeto que estos impresentables sujetos usufructuarios de la superstición, gerentes del negocio de la ignorancia, mendaces e hipócritas, pretendan que los locales donde operan su negocio deban estar al margen de la ley.



martes 30 de junio de 2009

Ateísmo desde México

El pasado viernes 26 en el marco del Día Internacional contra las drogas, el presidente de México dijo que es la no creencia en dios, el que los jóvenes no conocen a dios, lo que los lleva a consumir drogas y lo que lleva a la delincuencia. Declaraciones lamentables y discriminatorias más graves aun por venir del Jefe de un Estado laico. Reproducimos aquí el comunicado que en reacción a esas declaraciones publicó la comunidad Ateísmo desde México.









A la opinión pública:

Los miembros de la comunidad ATEÍSMO DESDE MÉXICO, somos un grupo de individuos que nos manifestamos como no-creyentes en ninguna clase de dios, entidad sobrenatural, poder superior u otra realidad, por considerar la existencia de dichos elementos incompatibles con la realidad que nos rodea, además de innecesarios para el ejercicio diario de nuestras vidas.

Nuestra falta de creencia nunca ha sido impedimento para esmerarnos y desarrollarnos en las actividades y profesiones en las que nos desempeñamos, ni para contribuir con el mejoramiento de nuestras comunidades, ni para ser miembros productivos de nuestra sociedad ni para procurar el bienestar de nuestras familias. Al contrario, sostenemos que la decisión de vivir una vida fundamentada en la razón, el humanismo y el conocimiento comprobable ajeno a subjetivismos y actos de fe es una decisión completamente ética y que nos hace proclives a un desarrollo personal pensado, meditado y consciente.

Por tal motivo RECHAZAMOS CATEGÓRICAMENTE las declaraciones del C. Presidente Felipe Calderón Hinojosa, según las cuales el no creer en un dios o dioses es un motivo para que los jóvenes incurran en el uso de las drogas.

Consideramos la adicción a las diversas drogas como algo lamentable para el ser humano. Al mismo tiempo que respetamos que el C. Presidente tenga y profese una creencia determinada, lamentamos que en un estado laico, donde la propia Constitución garantiza la libertad de profesar cualquier o ninguna creencia, se hagan este tipo de declaraciones que discrimina al grupo de personas que ejercemos nuestro derecho constitucional a no creer.

EL DISCURSO QUE EL PRESIDENTE SOSTIENE ES CLARAMENTE DISCRIMINATORIO hacia quienes no profesamos creencia religiosa alguna al implicar que la no creencia en Dios (y precisamente en el dios en el que el presidente cree) está directamente relacionada con el consumo de drogas. Los ateos, entre los que los firmantes nos encontramos, somos hombres y mujeres de bien, gente que trabaja, estudia y busca superarse. Paralelamente, una mirada a las estadísticas pertinentes comprobará que gran parte de los adictos a alguna droga son teístas - creyentes en algún poder sobrenatural - incluidos los que creen en el mismo dios al que el presidente alude.

La presente es una PROTESTA que busca crear conciencia e informar que los ateos NO SOMOS DELINCUENTES, que el no creer en un dios no es causa ni evidencia de una moralidad insuficiente o inferior a la de los creyentes. Les invitamos a ustedes, como publicación seria y a sus lectores como seres pensantes, a que tomen conciencia de que lo que en realidad somos los ateos: personas que vivimos sin utilizar explicaciones sobrenaturales para darle sentido a la vida y a nuestro rol social. Independientemente de si somos una minoría en la población Mexicana, apelamos a las garantías que la Ley nos otorga a todos los mexicanos para no ser discriminados.

Sin más por el momento y agradeciendo de antemano su atención, el grupo Ateísmo desde México se pone a sus órdenes en:
http://www.ateosmexicanos.com

Visita y participa en nuestros foros en:
http://www.ateosmexicanos.com/forums/search.php?search_id=active_topics






jueves 18 de junio de 2009

Manifiesto ateo de Sam Harris


El filósofo, estudioso de "la religión" y las religiones y ateo militante Sam Harris nos expone en su "manifiesto" con claridad apabullante, lo absurdo de creer en lo increíble. Para quien no lo haya leído aún, la Asociación Civil de Ateos, agrupación argentina, subió la traducción al español. Merece una cuidadosa lectura.


http://argatea.com.ar/content/view/23/52/


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